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Claves para dejar de ser líderes mundiales en hombres calvos

El cabello, pese ser perfectamente prescindible, es fuente de satisfacción y preocupación a partes iguales. A lo largo de la historia ha sido elogiado en poemas, destacado en la pintura, y hasta utilizado con fines religiosos o para resaltar la clase social del individuo. Hoy sigue siendo uno de los elementos físicos que más apreciamos a nivel estético tanto en los demás como en nosotros mismos.

Tantos siglos de tradición cultural y social han conseguido que muchas personas vivan con enorme fastidio y hasta con verdadera angustia la pérdida de cabello. Y su enemigo, la denominada alopecia androgenética, que es con diferencia el tipo de calvicie más frecuente, aunque no el único.

Cuestión de enzimas
El mencionado ranking señala otro dato que muchos ya intuían por simple observación: China es el país del mundo con menos calvos. La razón de este privilegiado puesto explica a su vez porqué se produce la alopecia androgenética.

“En la raíz del pelo o bulbo piloso existe una enzima que en los asiáticos en general y los chinos en particular es menos activa que en los caucásicos (los españoles por ejemplo). Esta enzima es la responsable de transformar la hormona masculina testosterona en otra partícula llamada DHT, cuyos efectos son fatales sobre el cabello porque reduce y atrofia el bulbo hasta provocar la caída del pelo”, explica el doctor José María Ricart.

Esta base biológica de la alopecia androgenética significa que poco podemos hacer por evitar que se inicie el proceso de calvicie, aunque “llevar una vida saludable favorecerá también nuestra salud capilar: si no fumo, no me excedo con el alcohol, cuido mi alimentación y no estoy estresado, tendré mejor pelo,” subraya el doctor Ricart.

Cuanto antes, mejor
No es casualidad que “vendedor de crecepelo” se haya convertido en sinónimo de estafa o engaño. Las supuestas soluciones milagrosas a la calvicie son casi tan antiguas como la calvicie misma, y su eficacia, tan inútil como calvos hay. Por eso es muy importante ponerse en manos de especialistas en dermatología si queremos hacer algo por nuestro cabello.

“Es cierto que la alopecia androgenética es un proceso natural que no se puede evitar, pero sí podemos retrasarlo y frenarlo con determinados tratamientos farmacológicos, y hasta revertirlo mediante la cirugía capilar. Y en todo caso es fundamental empezar con el tratamiento de forma precoz, ya que cuanto antes empecemos, mejores resultados obtendremos”, subraya el especialista de Quirónsalud Valencia.

En primer lugar, explica, es fundamental someter al paciente a un estudio del cabello para conocer su estado real. “Disponemos de una tecnología llamada Trichoscan que realiza una medición objetiva del grosor y la densidad capilar, clave para el diagnóstico precoz y el seguimiento del tratamiento del paciente con alopecia”.

En algunos casos puede ser recomendable “realizar estudios analíticos hormonales para diagnosticar y corregir alteraciones de las hormonas sexuales que son las causantes de la alopecia androgenética en las mujeres”.

Otro aspecto importante de los tratamientos disponibles es que no hacen milagros y requieren constancia. “Nueve de cada diez pacientes que diagnostican precozmente su alopecia y reciben tratamiento consiguen estabilizar el problema en un plazo de diez años”, afirma el doctor Ricart.

La mesoterapia con cócteles de vitaminas y fármacos, así como otra técnica consistente en inyectar plasma del propio paciente en el cuero cabelludo, “son capaces de recuperar la densidad el cabello perdida”.

Y si nada de esto funciona, la cirugía capilar es una buena alternativa. “La técnica de trasplante manual mecanizada ha demostrado resultados óptimos. Consiste en extraer uno a uno los injertos de la zona donante, después de rasurarla, dejando una pequeña herida que no requiere sutura y que se cura espontáneamente sin dejar cicatriz”, señala el especialista.

Y para quienes prefieran evitar el rasurado por el qué dirán, “existe una variante denominada Non Shaven FUE, en la que se realiza la extracción de unidades foliculares sin rasurar la zona donante”, añade.