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La Bitácora de Rafael Prieto Zartha

Rafael PrietoRafael Prieto Zartha es el director editorial de semanario Qué Pasa-Mi Gente de Charlotte, Carolina del Norte. Escribe una columna semanal que se distribuye y se publica a nivel nacional sobre inmigración y otros temas relevantes relacionados con la comunidad hispana. Durante sus treinta años de experiencia periodística en Estados Unidos ha trabajado en prensa escrita, televisión, internet y agencias de noticias. Ha estado vinculado a varias operaciones de medios de comunicación en español importantes en este país, incluyendo la agencia EFE, Univision, CBS Telenoticias, ECO-Televisa, Telemundo, Canal de Noticias NBC, Nuestro Tiempo (una publicación bilingüe de los Angeles Times), Noticias del Mundo y La Opinión. Originario de Colombia, ha vivido en Los Ángeles, Nueva York, Miami, Washington y Charlotte. En 2007 fue galardonado con el premio al mejor comentario editorial de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ), un honor recibido por columnistas de The New York Times, The Miami Herald, The San Francisco Chronicle y The Detroit News. Además, obtuvo -en bronce- el premio José Martí de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) en la categoría columna editorial en 2007 y 2008, en el semanario Mi Gente, del cual fue director general. En el ámbito local, The Charlotte Observer y el Creative Loafing ha publicado sus artículos de opinión. El Observer lo seleccionó como uno de los "Siete a seguir en 2008", entre los líderes más influyentes de la ciudad. A Prieto le otorgaron, en 2011, un reconocimiento por pugnar por la justicia social, con motivo del cincuentenario de la creación del Comité de Relaciones Comunitarias de Charlotte-Mecklenburg Más en QuePasaNoticias.com: 

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Rememorar y no repetir

Ahora que las cosas están difíciles vale la pena recordar para no repetir la horrible historia.

Después de las elecciones presidenciales escribí algo vale la pena recordar.

Porque antes de que Trump ganara aspirábamos a una reforma migratoria integral para los 11 millones y ahora ni siquiera alcanzamos a resolver a los soñadores que son 800 mil.

Dije: “La equivocada fue Hillary, por confiar en nosotros, los hispanos, los latinos, que no le respondimos como se debía,

Esto ocurrió aquí en Carolina del Norte, en Florida, en Virginia, en Wisconsin, en Michigan, en Arizona, en Ohio, en Pensilvania, en Georgia, y en Texas.

Lo digo nuevamente, como lo expresé en 2014, no somos una comunidad, somos una manada de mulas irresponsables.

El cuento de que “ayer marchamos, hoy votamos”, quedó en una entelequia, en sueños de opio.

Aquí no hay excusas que valgan.
- Los culpables, todos.
- Los soñadores que se dedicaron a filosofar acerca de la maternidad del cangrejo, en lugar de invitar a votar a los ciudadanos por Hillary.
- Los activistas que tienen el cerebro atarantado por analizar con más profundidad la maternidad del cangrejo.
- Los despistados, idiotas inútiles que votaron por los verdes, los amarillos y los anaranjados.

Estos sí que botaron el voto.
La “mala” de Hillary se había comprometido con la reforma migratoria.
- Con mantener la acción diferida.
- Con luchar contra los estados para sacar adelante las acciones ejecutivas de DAPA y DACA.
- Por no deportar a los centroamericanos.

Por no dividir las familias.
- Por cerrar las prisiones privadas.

¿Querían más?
Estoy seguro que en todos esos estados perdidos hubo imbéciles que dijeron “es que no me gusta”, “es que es corrupta”, sin leer su programa de gobierno o su biografía.

Como dije en 2014: A los ausentes de los precintos electorales, cuándo les deporten a las mamás, los hermanos, o los amigos, deberían acordarse del martes 8 de noviembre.

La suerte de 11 millones de indocumentados y sus 5 millones de hijos nacidos en Estados, estaba en juego, pero los mandamos al paredón.

Las proyecciones de los expertos electorales indican que solo 13 millones de hispanos participaron en los comicios presidenciales de un universo potencial de 27 millones.

Solo se tiene que recordar, las multitudinarias manifestaciones de hace 10 años, casi todos con hijos en la mano, para entender que a los milenials no les importó la suerte de los padres.

Pero como nos merecemos las tormentas que cultivamos, seguramente tenderemos huracanes.

Y lo que ha llegado es el diluvio universal para los indocumentados.

Como decía la canción de los sesentas; “No. No. No basta rezar. Hacen faltan muchas cosas para conseguir...”

Ojalá mejoremos

Tengo la impresión que vamos rumbo a otra vergüenza de participación electoral hispana en los comicios locales de este año, en los que ya se está votando tempranamente y que concluyen el martes 7 de noviembre.

Lo de septiembre no tuvo nombre, ni apellido, ni insulto, ni nada.

Solo 480 votos en un universo de 23 mil es para ratificar que nos merecemos que nos maltraten como nos maltratan, porque no valemos ni el plomo de la canción.

Siempre quedamos sin autoridad moral para reclamar nada, ni siquiera un barro purulento.

No obstante, en mi terquedad voy a dar las recomendaciones para que voten en estos días.

El criterio de la recomendación es el de siempre: el compromiso y la atención de los aspirantes hacia la comunidad hispana.

Para la Alcaldía
Vi Lyles, con una f por su desinterés por los latinos.

Concejales representación general o At-large

  • Julie Eiselt
  • Dimple Ajmera
  • John Powell

Concejales de distrito

  • Distrito 1 Larken Egleston
  • Distrito 2 Justin Harlow
  • Distrito 3 LaWana Mayfield
  • Distrito 4 Greg Phipps
  • Distrito 5 Matt Newton
  • Distrito 6 Sam Grundman
  • Distrito 7 Sharon Roberts

Junta de Educación

  • Distrito 1 Annette Albright
  • Distrito 2 Thelma Byers-Bailey
  • Distrito 3 Ruby Jones
  • Distrito 4 Carol Sawyer

Bonos para la educación
Sí deseo que se vote para los que ya ganaron sus distritos Larken, Greg, y Matt,

Se tienen que ratificar sus victorias. Un respaldo sin dudas para mis candidatos al Concejo At-large.

Julie habla español, tiene compasión para la comunidad. Dimple es inmigrante y John ha trabajado con empresarios latinos, tiene propiedades en uno de los corredores viales hispanos y ha invertido en su complejo comercial.

Tengo tristeza de no dar el respaldo a Daniel, pero LaWana lleva años respaldando a los más inermes de los inmigrantes.

Una recomendación especial para apoyar a Ruby, quien después del encontronazo que tuvo conmigo cuando la asignaron a la Junta, ha procurado acercarse a la comunidad latina. Igual para Carol, que entiende la cultura hispana y la ha vivido con su esposo, el gran historiador.

Ojalá me equivoque y mi comunidad si salga a votar, es gratis, y sufragar nos puede dar el poder que nos ha sido esquivo por irresponsables.

Temporada para humillar

Desde el verano de 2015 cuando el actual presidente, Donald Trump, lanzó su candidatura a la Oficina Oval de la Casa Blanca, insultando a los mexicanos, y de paso a todos los hispanos y latinos se inauguró una nueva forma de tratarnos en la que todo vale.

Las formas, los modales del  primer mandatario han instaurado un estilo procaz y de mala leche, que imitan sectores de sus seguidores, amantes de plabras de cuatro letras en varios idiomas.

Ese odio recondito que existia y no se expresaba abiertamente contra los inmigrantes mas vulnerables, ahora si no se oculta, sino se manifiesta a todo pulmón.

Los descalificativos son la norma y la ofensa se ha convertido en algo in.

Lo que parecia una corta temporada de patentes de corso para humillar a los que parecen más inermes ha terminado ampliandose como algo permanente.

Los racistas, los supremacistas, esos que salieron a caminar por las calles de Charlottesville, como los nazis de los años treinta, destilando odio, ni siquiera ocultaron las caras con los conos del Ku Klux Klan .

La repartida de discriminación le cayó a todos, hasta los judíos, que estan insertados en el alma estadounidense del americano chévere, que acogió al sabio Albert Einsten.

Pero a esa gente de mala entraña, los estan copiando imitadores de pacotilla.

Ahí tenemos a la afroamericana, empleada de McDonalds,  que en una de las zonas emblematicas de la comunidad hispana de Charlotte,  Eastway le dio por emprenderla contra una chica inteligente, Wendy Ríos, que terminó con una gran dignidad dandole una lección que nunca olvidara.

Ríos decidio grabar el encuentro en video y ahí cuando lo puso en Facebook se vio la herencia de Trump para la gente que nos odia y nos detesta.

“¿Puede decir, ‘Donald Trump’? Donald Trump. Donald Trump, Donald Trump, Donald Trump, Si, Donald Trump, Donald Trump. ¿Puede decir ‘Donald Trump’?, le preguntaba la empleada.

¿Puede decir ‘deportación’? ¿Puede decir eso?¿Puede deletrear ‘deportación’?

Alrededor de medio millón de personas han visto el video en las redes sociales. Y el resultado no pudo ser mejor. La afroamericana fue despedida de su empleo, se quedó para repetir sus humillaciones  en la línea de los que no tienen chamba.

Y Ríos se ha convertido en una heroína de la comunidad.

Ahora puede practicar las obsenidades que le lanzo a Ríos con la boca y con las manos, pero para si misma.

Todo ésto enmarcado en el nuevo concepto de servicio al cliente en la era Trump: Tratar con descortesía a los clientes, insultarlos con groserías de alto calibre, y mostrarles el dedo del medio.

Considerar una falta de repeto preguntar si esta lista la orden por la que uno esta pagando o descalificar al usuario si solicita una orden adicional de los sobres con salsa de tomate.

Lo malo es que hay mucha gente como la exempleada de McDonalds y a Trump no hay quien lo despida del puesto.

 

Recomendaciones 2017

Ya se nos vinieron encima las elecciones primarias del 12 de septiembre, con las votaciones tempranas que están programadas para comenzar el jueves 24 de agosto

Las votaciones inmediatas solo incumben localmente a los que viven en Charlotte, dado que las otras localidades del condado de Mecklenburg, Davidson, Cornelius, Huntersville, Mint Hill, Matthews y Pineville tienen los comicios el martes 7 de noviembre.

El 12 de septiembre, y en el tiempo de comicios tempranos, se seleccionaran los postulados por los partidos demócrata y republicano, en los tres niveles de votación, Alcaldía, concejales de representación general y de distrito.

Estas son las recomendaciones, que hago teniendo como base la cercanía del aspirante con la comunidad latina y el desempeño que ha tenido respecto a los hispanos.

Para la Alcaldía, entre los demócratas, Jennifer Roberts, actual alcaldesa, la vicealcaldesa Vi Lyles, el senador estatal Joel Ford, y las políticas Constance Partee (Connie) Johnson y Lucille Puckett, sugiero buscar la reelección con Roberts.

La alcaldesa conoce a la comunidad hispana, habla español, tiene interés en promover a los empresarios latinos y perteneció al Grupo de Integración de los Inmigrantes (IITF).

Ninguno de los otros 4 aspirantes afroamericanos tienen una trayectoria con la comunidad hispana, preferible lo conocido, que la incertidumbre.

Para los cuatro puestos de concejales de elección general o “at large”, para el que los tres demócratas que aspiran a la reelección, Julie Eiselt, Claire Green Fallon y James (Smuggie) Mitchell, Jr., hay cinco competidores, incluyendo a la actual concejal del distrito 5, Dimple Ajmera, Jesse Boyd, Roderick Davis, Ryan McGill y Braxton Winston II.

Mi recomendación es votar por Eiselt, Ajmera y McGill.

Eiselt es una política sensata, y habla español, Ajmera tiene experiencia inmigrante y McGill ha hecho observaciones inteligentes en los debates.

Entre los republicanos para concejal de representación general está John Powell, quien no es un intolerante y es más abierto de mente que la Claire Green Fallon, cuyas políticas son de una “blue dog”, además que colideró la campaña contra las loncheras en la década pasada.

En las competencias de distrito, en el 1 prefiero el cambio a la incumbente, Patsy Kinsey. Para ese cargo prefiero a Larken Egleston, que dice estar dispuesto a acercarse a la comunidad.

En el Distrito 4, el actual concejal Greg Phipps, del distrito 4, tiene como contrincantes a Wil Russell, Damiko Faulkner y Priscilla Johnson.

Aunque Phipps ha colaborado con el Centro Camino, Russel preparó un proyecto de desarrollo económico para la comunidad hispana, siendo integrante del Grupo de Integración de los inmigrantes.

En el Distrito 5, donde están como aspirantes Darrell Bonapart, Kris Chambers-Woodruff, Scott Derek Jenkins, Matt Newton, Vinroy Reid y Gary Young II, recomiendo votar por Newton, por su posición inequívoca a favor de los inmigrantes y en contra del programa de deportaciones 287g.

 

¿Quién tiene la razón?

La controversia desatada por el candidato republicano a concejal, Daniel Herrera, por su declaración de estar cansado de que se pida al Concejo Municipal que actué sobre inmigración, cuando la ciudad no puede cambiar las leyes sobre esta materia, amerita aclarar cuáles son las responsabilidades de cada institución.

El argumento de Herrera es el mismo de la alcaldesa Jennifer Roberts, cuando Comunidad Colectiva, la organización que encabeza el activista Oliver, le reclama que tome decisiones de sobre inmigración. Hace unos meses, yo preparé un documento que esclarecía las responsabilidades.

Aqui el documento
A continuación, una descripción sobre la relación entre algunos funcionarios, instituciones y las políticas de inmigración.

Alcaldía y Concejo Municipal. Aunque las leyes migratorias no son de su competencia, la Ciudad si está en capacidad de invertir en desarrollar políticas que faciliten la vida a los inmigrantes. Ciudades como Washington DC, Nueva York o Los Ángeles tienen entes dedicados a atender sus necesidades. Tienen autoridad sobre el Departamento de Policía de Charlotte-Mecklenburg CMPD, que antes cooperaba con ICE.

CMPD. No tiene funciones migratorias, pero sus oficiales tienen la discreción de arrestar a individuos que carezcan de identificación y licencia de conducir. Junto con los oficiales de los departamentos de policía de Pineville, Mathews, Mint Hill, Huntersville, Corneluis y Davidson efectúan los arrestos que llevan a los indocumentados a la cárcel local, de donde los inmigrantes pueden ser deportados.

Junta de Comisionados del Condado.  Inicialmente respaldó la iniciativa del exsheriff Jim Pendergraph del programa de deportaciones 287g. Park Helms, expresidente del organismo, firmó junto con Pendergraph el contrato con ICE en 2006.

Oficina del Sheriff. Tiene relación directa con ICE, a través del programa de deportaciones 287g. Sus agentes operan como oficiales de Inmigración en el procesamiento de deportación la cárcel local que administra. Podría romper el contrato con ICE en cualquier momento. Siendo funcionario elegido por votación, el alguacil tiene autonomía sobre el 287g. Nadie puede darle órdenes sobre sus decisiones. La Junta de Comisionados le asigna el presupuesto, pero el sheriff puede disponerlos a su libre albedrío. Los agentes del sheriff no arrestan, pero si deportan.

Legisladores estatales. Los senadores y representantes a la Cámara de Carolina del Norte no tienen poder sobe las leyes migratorias del país, pero pueden establecer medidas estatales que perjudiquen o beneficios para los inmigrantes. Son de su competencia: Las licencias de conducir y las identificaciones autorizadas en el estado, las matrículas en universidades y colegios comunitarios, el alcance del programa de verificación de empleo E-Verify.

Legisladores federales. Los senadores y congresistas federales son los que deciden la legislación federal migratoria. Desde una reforma con legalización hasta una ley de expulsiones.

Textear

Cuando era niño todavía funcionaban los telegramas, esos mensajes arquetipos de twitter que se pagaban por el número de letras.

De ese sistema, para la práctica, solo quedan los titulares de algunos noticieros de televisión y radio colombianos y peruanos en los que se comen los artículos y las preposiciones.

La verdad fueron pocos esos telegramas que envié en mi adolescencia temprana, tiempo en el que todavía estaban vigentes,

Mi vida se desenvolvió primariamente mediante la comunicación verbal, desde que un aparato negro, con marcación de disco, entró en la casona de Paipa, a finales de los cincuenta.

Hablar para mi es la forma lógica de comunicación, porque el intercambio se da con “la entonación y el timbre” de voz adecuado, mediante el cual se hallan la alegría y la ira.

En pocos segundos se puede dar una explicación sin que haya dudas.

Por eso “detexto” los mensajes de texto.

Más cuando las nuevas tecnologías interpretan lo que uno está diciendo y le cambia las letras.

El otro día le estaba diciendo a la maravillosa paraguaya Myrian Abril, que un evento en el que participamos había sido “agradable”. Y mi celular amablemente insultante escribió que había sido “agotable”.

Un portal de ciencia preguntó hace unos años:

¿Están los mensajes de texto acabando con la comunicación verbal?

Y las respuestas fueron variadas:

  • ¿Están los mensajes de texto acabando con la forma adecuada y correcta de escribir?
  • La pereza de escribir por comunicar más, se traduce en abreviar más, eliminando ortografía y complementando con números y símbolos los mensajes que se quieren expresar, truncando ideas y expresiones, con afán de ahorrar tiempo. Dejando al receptor a merced de su habilidad interpretativa y reconstructiva del mensaje.
  • Estamos perdiendo la habilidad de expresar en papel nuestros conocimientos en base a un lenguaje codificado por uno más abstracto.
  • Con lo que están acabando es con la ortografía.
  • Hoy en día los jóvenes utilizan un término medio de 300 palabras para comunicarse, sin embargo, envían como 10 millones de mensajes de texto por día. Me recuerda mucho a esta frase: “La pobreza del lenguaje, el límite de tu mundo”
  • Los mensajes de texto van lentamente sustituyendo a la comunicación verbal.

Aunque he me ha dado por textear dada la presión de los nuevos interlocutores mudos, pero rápidos de dedos, me preocupan los malentendidos que he tenido por culpa de esa práctica, de los mensajes de texto.

Me ha pasado más de un vez que he dejado de hablar, roto relaciones, con gente que apreciaba por culpa de los mensajes de texto.

Aunque admito que la tendencia de textear es abrumadoramente popular, no dejo de percibir el texteo como una forma de comunicación anómala, excluyente y egoísta. ¡Nada como una llamadita por teléfono!

 

Rafael Prieto Zartha
Director Editorial
Qué Pasa-Mi Gente

Una breve respuesta

Se han desatado múltiples reacciones a mi columna América y los americanos, en la que defiendo el uso de los términos, por parte de los nacionales de Estados Unidos de América, dado que el único país que los uso desde el momento en que declararon la independencia fue este, en el que vivimos.

Y recordé el uso de Estados Unidos por parte de México, con su nombre oficial Estados Unidos Mexicanos, que se usó en las constituciones de 1824 y 1917.

Y rememoré que existieron los Estados Unidos de Colombia, entre 1863 y 1886; los Estados Unidos de Venezuela, entre 1864 y 1953; los Estados Unidos de Brasil, entre 1889 y 1967; los Estados Unidos de Centroamérica, entre agosto y noviembre de 1898, nación formada por El Salvador, Honduras y Nicaragua. Incluso mencioné que hubo los Estados Unidos de Buenos Aires y Chile, que duró de 1818 a 1820, en territorio de la isla colombiana de San Andrés,

Una de las reacciones fue la de la escritora mexicana Patricia Atilano. Aquí copio la primera parte de su disertación, sin ningún cambio:

“En lo personal me gustó mucho tu percepción. Me hubiera gustado que enfocaras más la atención en porque algunos países trataron de utilizar el nombre de “ Estados Unidos”. Tú le dices eso a un mexicano intelectual y le choca; como me choca a mi. ¿Porque? Sencillo nuestra cultura es más diversa y amplia. Y no dijo por arrogancia; sino porque ellos al venir del continente europeo pisotearon la grandeza de los pueblos nativos. Y para nosotros nuestro país es México y punto, les guste o no a otros. Checa el libro de Octavio Paz. El laberinto de la soledad y comprenderás lo que te dijo. Te voy a contar lo que pasó. Desde que terminó la batalla de San Jacinto el 2 de abril de 1836.

Terminada la guerra de USA con México. Se hablaba de que los te años impulsaban un decreto para terminar en paz la guerra, tratándole de cambiar el nombre. A la re pública de México. No, pudieron porque en primer lugar perdieron, y en segundo llego a la presidencia Porfirio Díaz un general muy nacionalista, y con tendencias de progreso al estilo europeo. 

Así que se vendieron el territorio, más no estos gringos se metieron más a dar sugerencias. Porque realmente era poco o casi nulo el poder del gobierno mexicano en los estados del norte. De ahí también que no les interesaba ganar una guerra, sino negociar. Y no le hicieron caso a Santa Anna cuando fue a pedir ayuda a la Ciudad de México donde estaba todo el gobierno. De una forma centralista.”

Querida Patricia, los nombres que ha tenido México desde su etapa poscolombina han sido los de Reino de la Nueva España, América Mexicana, Imperio Mejicano, Nación Mejicana, República Mejicana, Imperio Mejicano y Estados Unidos Mexicanos.

Lo curioso es que este último nombre surge tras una de las revoluciones más nacionalistas de la historia del mundo.

Pero la explicación si la di: estados unidos se aplica a un gobierno federado como el de México. Por eso tú eres: una estadounidense de los Estados Unidos Mexicanos y una americana de México.

América y los amerAmérica y los americanosicanos

La causante de esta columna es la activista Megan Walsh, que decidió lanzar la exhibición Made in America (Hecho en América) con dos citas provocadoras de dos diccionarios de habla inglesa para definir lo que es América.

“América: una masa terrestre del hemisferio occidental que se compone de los continentes de América del Norte y del Sur unidos por el Istmo de Panamá.” - Oxford Living Dictionaries

“Norteamérica y/o Sudamérica.”- Cambridge Dictionary.

Mi interés fue tal que me atreví a pedirle a Megan que me dejará hablar en su evento, algio que hice, recibiendo una respuesta helada por parte del público.

Esto fue lo que dije:
Una de las más grandes sorpresas de mi vida me la llevé cuando llegué a Estados Unidos en 1979.

Aquí encontré, que el concepto de geografía universal, que yo había aprendido desde primero de primaria y que había ratificado en la secundaria por las magníficas obras ilustradas del geógrafo cubano Levi Marrero, tenía una versión diferente respecto al número de continentes que hay en este planeta Tierra que habitamos.

Siempre supe que los continentes eran cinco: Europa, Asia, África, Oceanía y América, este último desde Alaska hasta la tierra del fuego. Y una región polar adicional deshabitada, la Antártida.

Este es el modelo de los cinco continentes el usado por las Organización de las Naciones Unidas (ONU) y por el Comité Olímpico Internacional (COI), que además figura en la bandera de la organización deportiva con los cinco aros olímpicos, uno por cada continente.

Pero ¡oh hallazgo! de hace más de tres décadas a mí llegada a este hermoso país: Para los estadounidenses, y las naciones de habla inglesa, los continentes son siete dado que parten al continente americano en dos: América del Norte y América del Sur.

Bajo el concepto de Norteamérica, el sitio de internet “Continents”, dice: “La mayor parte del área del continente está dominada por Canadá, Estados Unidos, Groenlandia y México. También hay muchos países pequeños en las regiones de Centroamérica y el Caribe”, marcando un claro desdén para las naciones centroamericanas y caribeñas.

Parte de la sorpresa, de hace38 años fue el énfasis de la palabra América y americano para definir a Estados Unidos y a los estadounidenses.

Sin embargo, el tiempo que es un buen maestro vino a enseñarme el ¿por qué? de esa preponderancia  en llamar al país Estados Unidos de América y en autodefinirse como americanos.

A los inmigrantes latinoamericanos recién llegados les incomoda que los “gringos” se tomen la palabra americano porque para los habitantes del rio Bravo hacia el sur hasta antes de la Antártida también se consideran americanos.

Pero el Diccionario de la Real Academia española, en sus seis entradas referentes a americano dice:

En la primera: Natural de América, refiriéndose al continente como una unidad geográfica. Y en la cuarta: estadounidense, y lo define como un adjetivo.

Y es que estados unidos sin que se identifique un lugar o territorio es un sistema de gobierno federado. Por eso es que algunos países de nuestro continente han llevado o llevan el nombre de Estados Unidos.

Sin ir más lejos el nombre oficial de México es Estados Unidos Mexicanos, nombre que se usó en la constitución de1824 y en la 1917.

Existieron:

  • los Estados Unidos de Colombia entre 1863 y 1886
  • los Estados Unidos de Venezuela entre 1864 y 1953
  • los Estados Unidos de Brasil entre 1889 y 1967
  • los Estados Unidos de Centroamérica entre agosto y noviembre de 1898, nación formada por El Salvador, Honduras y Nicaragua.

Incluso hubo los Estados Unidos de Buenos Aires y Chile, que duró de 1818 a 1820, en territorio de la isla colombiana de San Andrés, bajo el mando de marino Luis Michel Aury, que había sido autorizado como embajador plenipotenciario de ambos países.

Pero el único país que se ha llamado Estados Unidos de América es este en el que nos encontramos, y ha sido desde la Declaración de Independencia, el 4 de julio de 1776.

Por eso es que decimos que existen el carro americano, el café americano, pagar a la americana, cortina americana, barra americana, fútbol americano y la canción icónica de Piero se llama “Los americanos”.

También se debería usar americana para organizaciones como la Cruz Roja o la Asociación del Pulmón o del Cáncer y dejar a un lado ese espíritu purista despistado de adjudicar a esas entidades el término estadounidense, que suena postizo.

Un debate bobo

Hace por lo menos 25 años que el director de El Diario-La Prensa de Nueva York, Fernando Moreno, sacó una revista llamada “Aquí”, que aspiraba a convertirse en la “Playboy” de la comunidad hispanohablante de Estados Unidos.

Había conseguido columnistas de diferentes lugares del país y me contactó para que yo lo hiciera desde Los Ángeles.

Mi amigo Miguel Pérez, entonces columnista del Daily News de Nueva York, también decidió colaborarle.

En alguna de las primeras ediciones acordamos con Miguel un duelo sobre ese debate que tal vez fue importante en otra época pero que hoy me resulta trasnochado.

¿Qué somos hispanos o latinos?
Miguel, nacido en Cuba, criado en Miami, y radicado en Nueva York, apostó por latino.

Yo, nacido en Colombia y con experiencia de vivir en Los Angeles y Nueva York, defendí en concepto de hispano.

Las explicaciones fueron las mismas de ahora, con el contexto político de una época en que las tres nacionalidades de habla hispana tenían diferencias mucho más grandes que las de ahora.

Los mexicanos de Los Ángeles preferían latino, como revancha a la conquista española.

Los puertorriqueños de Nueva York, que eran contestatarios y tenían influencia del partido nacionalista de los Young Lords, que le apuntaban a la solidaridad latinoamericana, optaban por latino.

Los cubanos de Miami, que por todos los lados tenían sangre española reciente se inclinaban por hispano.

Con el tiempo vine a entender que la mejor solución la había dado la Oficina del Censo de Estados Unidos, que le dio a los dos términos el mismo valor.

Y para los que nos dedicamos al periodismo resultó perfecto porque podemos intercalar los dos vocablos como sinónimos.

Por cierto, me encontré con un titular de una nota de Efe que combina las dos palabras a la perfección: “Rubio y Cruz, dos hispanos sin el apoyo latino para llegar a la Casa Blanca”.

Así, que el debate sobre ¿qué somos? la una cosa o la otra queda eunuco porque somos ambas cosas. Ahora, lo que está mal es que se inventen cosas que no son.

En la exposición NuevoLution se dijo que los términos hispano y latino fueron inventados por el Censo de Estados Unidos en los setenta.

Si se revisara la historia, fue un mexicoamericano el que ideó la primera semana de la herencia hispana.

Este fue el congresista Edward Roybal, que se la hizo proclamar al presidente Lyndon Johnson en 1968, hace la bobada de 49 años, casi medio siglo.

Con lo que no estoy de acuerdo es en revivir nuestra designación con palabras largas, imposibles de ubicar en titulares de periódico o créditos de televisión como: latinoamericano o hispanoamericano.

Menos me cuadra el invento de la Academia Norteamericana de la Lengua: hispanounidense, que suena más a un producto de química que a una definición clara, corta, sencilla y directa de algo.

El manual de la agencia UPI, que elaboró Abel Dimant, en 1981, hace 36 años, traía una entrada para hispano: “Debido a su extendido uso, se usará hispano como adjetivo y sustantivo para designar a los residentes de origen y habla hispana en Estados Unidos”.

Por las dudas, el Diccionario de la Real Academia Española, incluye estas dos acepciones para hispano:

  1. adj Dicho de una persona: Que es de origen hispanoamericano y vive en los Estados Unidos de América. U. t. c. s.
  2. adj. Perteneciente o relativo a los hispanos de los Estados Unidos de América.

Sobre latino, el Libro de Estilo de Los Ángeles Times, dice:

Latino es el término general para personas en los Estados Unidos de ascendencia latinoamericana. Se refiere a los mexicanos, puertorriqueños, cubanos y otros de las tierras o las culturas de América Latina de habla española.

Nací en Latinoamérica y hablo español, así que me sirven ambas. Eso sí, no soy de Lacio ni tampoco de Hispania.

Porquería

Desde hace un mes he tenido la intención de hablar acerca de discurso que el procurador general Jeff Sessions pronunció el 11 de abril en la frontera, en Nogales, Arizona, el día que anunció el renovado compromiso del Departamento de Justicia de aplicar las leyes contra la inmigración criminal.

Antes de lanzar la andanada de medidas migratorias, Sessions, el arquitecto de los dolores de cabeza de la comunidad inmigrante, trabajadora, indocumentada, sazonó su verborrea con epítetos denigrantes para supuestos criminales, pero para los que entendemos a Sessions, estaban dirigidos para todos los latinos, sin distinción de estatus migratorio.

El asunto es que nos llamo “filth”, en español claramente “porquería”.

Les dijo porquería a los que cruzan la frontera y generalizó, como si todos lleváramos tatuado el MS 13 de la Mara Salvatrucha. Para Sessions el objetivo es como el de Joseph Goebbels, el secretario de propaganda de los nazis, repetir mentiras y estereotipos hasta convertirlos por cansancio en verdades y en conceptos.

He aquí apartes del discurso:“Es aquí donde los extranjeros criminales y los coyotes y los falsificadores de documentos buscan derrocar nuestro sistema de inmigración legal”.

“Nos referimos a organizaciones criminales que convierten ciudades y suburbios en zonas de guerra, que violan y matan a ciudadanos inocentes y que se benefician del contrabando través de nuestras fronteras de veneno y de seres humanos”,

“La depravación y la violencia son sus tarjetas de presentación, incluyendo brutales ataques con machete y decapitaciones. Es aquí, en este trozo de tierra, donde primero tomamos nuestra posición contra esa porquería”.

Esa es la propaganda contra una comunidad que comete menos delitos que los nacidos en territorio estadounidense y ese es el epíteto que usa para describirnos; “porquería”.

Pero la realidad dice otra cosa, y mis puntos de vista también. Yo considero subjetivamente, y reconozco mi parcialidad, que la gente del Ku Klux Klan podría ser “porquería” por su horrenda manera de pensar sobre razas diferentes a la blanca.

Y si a alguien se asocia con el Ku Klux Klan es a nuestro mal ponderado fiscal.

De todos es conocido que Sessions dijo que bromeo cuando dijo que el Ku Klux Klan estaba bien hasta que descubrió que fumaban marihuana También se le acuso de haber llamado “desgracia para su raza” a un abogado blanco que se dedicaba a defender a afroamericanos.

Y si no se le puede llamar porquería a Sessions por esos antecedentes, si se le podría endilgar el insulto, por lo mal que se ha portado con los inmigrantes indocumentados.

Porque es el artífice de una política de odio contra los latinos. Porque saboteo los proyectos de reforma migratoria de 2007 y 2013.

Porque lo que ha hecho con los latinos es una porquería. Promover la deportación de las deportaciones.

 

Por el Día del Idioma

El 99 por ciento de los ingresos que he tenido en vida se han debido al idioma español. Así que le tengo un amor inmenso a esta lengua que me ha dado satisfacciones con el trabajo de periodista, y ocasional de traductor, desde hace más tres décadas.

En la adolescencia, si me trajo contratiempos, repetí repetidamente tercero de bachillerato o secundaria porque rebeldemente decidí escribirlo con solo 19 letras, 5 vocales y 14 consonantes, tal como debería ser, de acuerdo con los sonidos y no a la etimología como la dicta la norma culta.

Mis maestros de todas las materias no me lo perdonaron y yo aprendí una cruel lección de realidad de vida.

No valieron mis argumentos del carácter fonético de las ortografías americanas del argentino Domingo Faustino Sarmiento y el venezolano Andrés Bello.

Pero la vida que hace justicia tarde o temprano me reivindicó con la frase de Gabriel García Márquez en Zacatecas, que retomó el concepto: “jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna”, en su criticado discurso “Botella de mar para el dios de las palabras”.

Tras pasar un año difícil, en el que fracasó mi primer periódico propio “El Mural”, no terminar mis estudios de derecho, en el último año, perder mi trabajo en la Secretaria de Educación de Bogotá, naufragar con mi imberbe y feliz matrimonio, perder contacto con mi único hijo, y que mi adorada abuela muriera, decidí que tenía que salir de Colombia por uno dos años sabáticos.

Esas vacaciones, supuestamente temporales, que me llevaron a México y se iniciaron en Estados Unidos en enero de 1979, nunca terminaron.

Llegué con esas ínfulas colombianas de ser un sabiondo del español, llevando el estandarte de que el Diccionario Larousse decía en la entrada de colombianismo, que el español colombiano era uno de los más puros y repetía sin cesar la frase Carlos Fuentes en La cabeza de la hidra, que reza “hablaba un castellano demasiado perfecto y con acento difícil de ubicar, neutro como el de un oligarca colombiano”.

Pero los años me fueron aterrizando y me dieron a entender que el habla de cada país hispanoparlante es respetable con sus propias características y modismos.

Que no existe ni buen, ni mal español, sino una lengua viva, adornada de riqueza con todas sus múltiples variantes.

Lo aprendí trabajando con gente de todos los países hispanohablantes

Por eso dio una pelea con la Academia Norteamericana de la Lengua Española y la Real Academia de la Lengua a incluir el término estadounidismo en el DRAE.

Estadounidismo 1. m. Palabra o uso propios del español hablado en los Estados Unidos de América.

El jueves, 25 de junio de 2009, en San Juan de Puerto Rico, en un panel sobre el idioma español, en la Conferencia de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos lance una bomba al reclamar que se respetara el uso y los términos del español hablado y escrito en Estados Unidos. Finalmente, gané la guerra, y el DRAE incluyó estadounidismo en 2012

 

De Margarita

Mi amiga, la escritora ecuatoriana Margarita Dager-Uscocovich quedó consternada al ver las imágenes de los matones de Nicolás Maduro reprimiendo a la oposición venezolana, en estas semanas de dolor. Decidió escribir un extenso artículo sobre la situación del hermano país, que tituló; “Tengo la obligación de ser una Voz”.

Me comprometí publicar apartes de su exposición aquí en la Bitácora. A continuación, las porciones del escrito de Margarita:

Es muy grave la situación que vive Venezuela, son 19 años de dictadura que en un principio se proclamó como democracia aunque con el paso del tiempo ha ido mermando las libertades de un pueblo en el que hay dos bandos, los que siguen la idiosincrasia del equivocado populismo que no es en sí una ideología política sino una estrategia oscura para que una parte de pueblo pobre y sin recursos sea atraída con discursos en ara de un bienestar mejor culpando siempre a los que tienen más.

Todos somos responsables de esta masacre sin nombre contra el pueblo de Bolívar que solo pide que se le permita vivir en paz y que esta paz, llegue a través de la libertad de poder volver a elegir un gobierno que les permita vivir un cambio, respirar un cambio, salvar a sus enfermos y alimentar a sus hijos. Somos responsables porque no somos bramido en conjunto sino que nos damos a la tarea de ser un aullido escaso y de momento en lugar de ser constante y unitario en nuestra América del alma. El caso de Venezuela es un caso extremadamente duro de asimilar para mí en lo particular, porque en un país donde se ha llegado al extremo de hacer burla de lo único que le queda al ser humano que es su dignidad, ¿Qué más atropellos se cometerán en nombre del socialismo?

Cuando escucho a los venezolanos en el exilio, a mis amigos, a sus madres, a sus hermanos y familiares preguntarse, ¿que nos queda? con los ojos aguados, el corazón se me resquebraja y el sueño se me evapora entre pensamientos y razonamientos como estos, ¿de qué estamos hechos? Y, vuelvo a preguntarme sentada a media luz como hermana de un pueblo al que vi en todo su esplendor, ¿dónde están los organismos internacionales?, ¿dónde están las potencias que conforman estos organismos, que son justamente para salvaguardar la integridad y seguridad de un pueblo que se ha visto oprimido hasta hacer lo que les dé la gana con los habitantes de un país y con sus instituciones?, ¿hasta dónde tiene que llegar la matanza del pueblo de Venezuela donde el patrón de un régimen esencialmente explotador y violador de derechos civiles y políticos se va extendiendo como una enfermedad mortal. No seamos cómplices de un espectáculo terrorífico en donde la destrucción de una nación tiene actores impasibles que observan desde el otro lado los abusos del régimen que está en el poder. Lo único que no nos pueden robar es la voluntad.