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Tinaja de Letras- Hernando Ramírez-Santos

Hernando Ramírez-SantosHernando Ramírez-Santos es Editor Ejecutivo / Director de Noticias de Qué Pasa Media Network. Su trayetoría periodística de más de 25 años de experiencia en Colombia y Estados Unidos le ha valido una serie de reconocimientos. En 1993 ganó el premio Emmy por categoría de guiones para programas de Televisión, en 2011 recibió Premio de Oro José Martí de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas por el mejor artículo político y en 2010 el Premio de Plata José Martí al Mejor Artículo de Inmigración. Su carrera periodística la inició en el influyente periódico colombiano El Tiempo y como un buen trotamundo de las letras se trasladó a Miami donde trabajó para un programa de viajes llamado Geovision que se emitió por la cadena Telemundo. También fue presentador, periodista y productor del programa cultural "Monitor" y periodista de noticias de Caracol Radio-Miami. El Nuevo Herald de Miami lo acogió en su casa como reportero de noticias. Entonces, en busca de nuevas experiencias en el campo de los medios electrónicos, trabajó como editor de noticias de Univision.com. De cara al futuro en su carrera, se mudó a Orlando, Florida para trabajar en el periódico El Nuevo Día, como Jefe de Información. Y desde 2008 se mudó a Carolina del Norte, donde ha estado trabajando para Qué Pasa Media Network.

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El poder latino

Con fuerza sigue la campaña a nivel estatal para motivar a los ciudadanos hispanos a registrarse para votar y dejar a un lado la apatía el día de elecciones para salir a las urnas.

Hay que destacar el compromiso y el duro trabajo del activista hispano Mauricio Castro, quien ha estado recorriendo numerosas ciudades de Carolina del Norte, realizando entrenamientos para registrar a votantes.

Así mismo, como vocero de la organización Poder Latino NC y con el apoyo de numerosos voluntarios, está transmitiendo el mensaje a los votantes hispanos que ya están registrados de la importancia de que salgan a votar en estas elecciones presidenciales y rechacen a los candidatos que se presentan con agendas antiinmigrantes como el candidato presidencial republicano Donald Trump.

La tarea que está realizando Poder Latino NC es de suma importancia. Educan al votante sobre el poder que tienen, le indican cuál es su sitio de votación, la oportunidad de ejercer su derecho durante el periodo de votación temprana o la opción de usar la boleta ausente, la cual será enviada por correo desde el 9 de septiembre a los votantes que la soliciten al Departamento de Elecciones de su respectivo condado.

Aproximadamente hay 150,000 votantes hispanos registrados para votar en Carolina del Norte, que representan un 2 por ciento del total del electorado en el estado. Sólo el año pasado hubo un aumento de 22,000 nuevos votantes hispanos registrados.

Es por eso que el trabajo de Poder Latino NC y de otras organizaciones y activistas hispanos en el estado es clave en estas elecciones.

Tenemos un significativo número de votantes hispanos que pueden cambiar la balanza política en Carolina del Norte, como sucedió en las presidenciales de 2008, cuando Barack Obama ganó este estado con apenas un margen de 13,692 votos a su favor.

Esos fueron votos hispanos, motivados por las promesas de un cambio y de reforma migratoria. Infortunadamente esa promesa no la cumplió cuando tuvo la oportunidad y luego con un Congreso dominado por los republicanos, le bloqueó el paso para que la reforma se hiciera realidad.

Ahora hay otra oportunidad con Hillary Clinton. La candidata demócrata ha reiterado que en los primeros 100 días de su gobierno buscará la reforma migratoria y mantendrá el programa de DACA hasta que salga adelante el proceso de darle un camino a la residencia a los 11 millones de indocumentados que hay en este país.

Trump, por el contrario, insiste en deshacerse de la población indocumentada, de eliminar DACA. Con él, los inmigrantes sin documentos no tienen salvación. Por eso hay que salir a votar.

Justicia al voto en NC

La Corte de Apelaciones  del Cuarto Distrito hizo lo correcto al darle la razón al gran número de organizaciones y al Departamento de Justicia en su reclamo de que la Ley Electoral de 2013 aprobada en Carolina del Norte es discriminatoria.

Y le dijo al juez federal de distrito que falló a favor del gobierno estatal en la damanda, que fundamentalmente estaba equivocado.

Y de una manera muy filosófica el tribunal de apelaciones dijo que la corte de distrito al parecer e dio cuenta del bosque al estar haciendo un cuidadoso estudio de muchos árboles. O sea, que el juez federal perdió la perspectiva al no reconocer que la ley electoral aprobada por la legislatura estatal dominada por los republicanos y firmada por el gobernador Pat McCrory en 2013, era intencionalmente discriminatoria contra los votantes de las minorías, principalmente los afroamericanos.

En la explicación de este fallo, que elimina para las elecciones presidenciales del 8 de noviembre todas las restricciones que habían sido impuestas por la ley, los jueces indican que “en Carolina del Norte, la restricción en los mecanismos y procedimientos de  votación que afectan más fuertemente a la comunidad afroamericana,  previsiblemente redundarám en beneficio de uno de los partidos políticos y en detrimento del otro. Como lo dejan claro las evidencias en el expediente, eso es lo que ha pasado aquí”.

El tribunal de apelaciones detalló en 83 páginas cómo los legisladores republicanos de la Asamblea Estatal elaboraron esta ley con la única intención de minar el poder del voto afroamericano y de paso el hispano en las elecciones, para asegurarse de que los candidatos republicanos, en su casi absoluta mayoría de la raza blanca, ganen fácilmente las elecciones a nivel local, estatal y federal.

Por ejemplo, el tribunal explica que los legisladores, cuando estaban preparando el proyecto de ley, pidieron información estadística de cuándo los votantes afroamericanos salían más a votar, estableciendo que era durante el periodo de votación temprana y los domingos.

Precisamente una de las provisiones de la ley eliminó una semana del periodo de votación temprana y la posibilidad de votar los días domingo, cuando las iglesias se organizaban para llevar a los votantes a los centros electorales.

Finalmente se ha hecho justicia al tumbar esta ley discriminatoria y ojalá que en noviembre los electores aprovechen la restitución de sus derechos como votantes y salgan a las urnas sin la preocupación de tener que mostrar una identificación con foto, que puedan usar las dos semanas de votación temprana en vez de tener que esperar a hacer interminables filas el 8 de noviembre.

Y lo más importante, que se envíe un mensaje a los republicanos que quieren de forma amañada mantenerse en el poder, de que sus días están contados y que el gobierno de miedo y división ya no tiene cabida en Carolina del Norte.

Un verdadero peligro

La posibilidad de que el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, gane las elecciones el 8 de noviembre, cada vez aumenta más, cada vez es más real y al mismo tiempo es algo absurdo.

¿Cómo es posible que un creciente grupo de ciudadanos prefiera no hacer caso al sentido común para lanzarse al abismo que representa apoyar a Trump?

Es mentiroso, racista, ignorante, antiinmigrante, sexista y según testimonios de muchos que han hecho negocios con él, es deshonesto.

Discurso, tras discurso, tras discurso, Trump no sale de su libreto de palabras vacías, de señalamientos ofensivos y de mensajes que infunden miedo. Y lo peor es que así está ganando más seguidores.

Según los analistas políticos, esto se debe a que la gente se deja llevar por la idea de que necesitamos un cambio, de que ahora nuestro país va por el camino de la destrucción y que todo es culpa del presidente Obama y por lo tanto la candidata Hillary Clinton, va a seguir por ese mismo camino.

Como dice el viejo refrán, no hay peor ciego que el que no quiere ver. Quienes se han dedicado a torpedear las iniciativas del gobierno durante los últimos ocho años, ha sido el Congreso liderado por los republicanos, que se convirtieron en el partido del No.

Y lo mismo ha pasado en los estados donde los republicanos tomaron el control y se han dedicado a establecer legislaciones restrictivas y antiinmigrantes, como lo hemos visto aquí en Carolina del Norte.

Hillary Clinton podrá ser una candidata que no tiene mucho carisma, a diferencia de Bernie Sanders, pero es una persona con una preparación sobresaliente para  asumir la dirección de esta nación, cada vez más diversa.

Y como lo expresó Sanders en su discurso ante la Convención Demócrata en la noche del lunes, tenemos que elegir a Hillary como presidente, no podemos entregarle el país a Trump.

La comunidad hispana tiene que iniciar esta conversación con los votantes que tengan dudas de a quién dar su voto en noviembre. Y no tengan dudas, Trump es un personaje sin valores, él no tiene sentido de comunidad, es un magnate que ha hecho sus millones aplastando a muchos, es un ególatra que sólo le interesa seguir agrandando su marca.

Aún así, siguen aumentando las posibilidades de que él gane la presidencia, de que haga lo imposible para deportar a 11 millones de indocumentados, de que construya un inmenso muro a lo largo de toda la frontera sur, de que aisle a Estados Unidos del resto del mundo porque no aceptará inmigrantes de países con vínculos terroristas o musulmanes, no apoyará a la OTAN hasta que no le pague por sus servicios a EU, y dejará de hacer negocios con medio mundo hasta que no se somentan a las reglas que él imponga. ¿Esto es realmente lo que queremos?

 

Buen trabajo de cabildeo

Terminó la sesión corta de la Legislatura estatal y por fortuna quedó en el congelador el negativo proyecto de ley antiinmigrante HB100 que buscaba, entre otras cosas, prohibir a los agentes de policía y alguaciles utilizar las identificaciones comunitarias como una forma de documento para saber la identidad de las personas que lo portan.

Las organizaciones comunitarias que están entregando a los indocumentados la identificación de FaithAction en diferentes partes del estado, jefes de policía y alguaciles, centros médicos, así como activistas e inmigrantes, realizaron una titánica labor de cabildeo que logró convencer a los legisladores de la Cámara estatal detener la aprobación del HB100, mandándola al Comité de Reglas y Operaciones para no tener que someterla a un voto en el pleno.

Gracias a todos ellos por darle un respiro a las familias indocumentadas. Así las autoridades podrán seguir estableciendo nuevos puentes de confianza con este sector de la comunidad hispana y se puede seguir adelante con el proceso de integración.

Por fortuna el legislador republicano George Cleveland no pudo cumplir con su objetivo de asfixiar aún más a la población indocumentada.

Su retórica racista y de segregación no logró dar la última estocada  y esperemos que con las elecciones generales del 8 de noviembre se le eche un buen baldado de agua helada al movimiento nativista xenófobo que despertó con Donald Trump.

Este martes, mientras escribo esta columna, la candidata demócrata a la presidencia, Hillary Clinton, por primera vez estará acompañada por el presidente Barack Obama en un evento de campaña en la ciudad de Charlotte.

A su vez, el candidato republicano Donald Trump también hará campaña en la ciudad de Raleigh.

Carolina del Norte se convirtió en uno de los campos de batalla electoral más importantes para los candidatos a la presidencia y este año los demócratas esperan triunfar en las urnas, tras haber perdido el estado en las elecciones de 2012, cuando los republicanos tomaron el absoluto control de la Asablea legislativa, la gobernación y varios puestos en el Congreso federal.

En los votantes está la decisión de qué tipo de estado y de nación vamos a querer después del 8 de noviembre: Uno progresista, inclusivo, pacífico, o uno ultraconservador, restrictivo, segregacionista y aislado del mundo.

No es exageración, simplemente hay que escuchar el discurso de Trump y a la gente que lo apoya para entender lo que va a pasar si este personaje llega al poder. Su voto será el que decida.

 

Con el corazón roto

La noticias no son buenas y como dijo el presidente Obama, han roto el corazón de millones de indocumentados, de sus seres queridos, sus amigos y los que apoyamos ciegamente a esta comunidad.

Es bien difícil sacudirse esta tristeza y sentimiento de impotencia al conocerse el empate en la Corte Suprema que dejó en el limbo a los beneficiarios de DAPA y DACA extendido porque sigue vigente la orden del juez de Texas para que no se implementen las medidas de la Acción Ejecutiva hasta que no se resuelva la demanda de 26 estados contra el gobierno, presentada en su corte.

Pero el dolor debe llevar a la acción, como ya muchas de las organizaciones de jóvenes soñadores y proinmigrantes lo han anunciado.

¿Y en qué consiste esta acción?, muchos se deben seguir preguntando. Pues el de impulsar a los votantes hispanos para que en las urnas este próximo 8 de noviembre digamos a todo pulmón ¡YA BASTA!

Basta de candidatos presidenciales racistas y llenos de odio.

Basta de candidatos al congreso llenos de codicia y hambre de poder que solo velan por los intereses de los votantes blancos y de las grandes corporaciones.

Basta de los candidatos a la gobernación y a la legislatura estatal que detestan al inmigrante, que son homofóbicos, que son ignorantes y divisivos.

Quien es votante y tenga dudas, por favor, busque a uno de estos padres de familia y jóvenes indocumentados y escuchen sus historias, sientan el miedo que a diario los embarga, entiendan la frustración que ellos viven por las absurdas limitaciones que les imponen leyes antiinmigrantes.

O simplemente imagínense a Donald Trump de presidente de este país.

Si esto no nos hace despertar para tomar acción y ayudar con nuestro voto para que el país y Carolina del Norte tomen el rumbo correcto, entonces seremos una comunidad que merecemos el peor de los castigos.

Al cierre de esta edición se esperaba que el pleno del Senado estatal le diera su visto bueno a la desfachatada ley HB100 que prohibiría a los departamentos de policía aceptar las identificaciones comunitarias.

Solo queda una pequeña luz de esperanza de que en la Cámara de Representantes los legisladores hagan lo correcto y no parueben este proyecto de ley.
Las noticias no son buenas pero nuestra comunidad es luchadora y los defenderemos con el voto en noviembre.

A la espera del fallo

Llegó el momento decisivo para finalmente saber cuál será el futuro de cerca de cinco millones de indocumentados. La Corte Suprema de Justicia debe anunciar el jueves 23 o el lunes 27 de junio, su opinión sobre si acepta o no que entre en vigor la Acción Ejecutiva del presidente Barack Obama, la cual da un estatus de presencia legal a millones de inmigrantes.

Obviamente el nerviosismo es grande. Si la Corte le da su visto bueno, el cambio traerá una ola de optimismo entre la comunidad inmigrante que en el último año se ha visto pisoteada por los mensajes de odio y discriminación del precandidato republicano a la presidencia Donald Trump.

Ese mensaje negativo ha tenido gran eco entre los legisladores republicanos de Carolina del Norte que siguen intentando pasar leyes que buscan asfixiar a los más de 300 mil indocumentados que residen en el estado.

El legislador republicano de extrema derecha, George Cleveland, ha declarado una guerra abierta contra los ID’s de FaithAction y como sus dos proyectos de ley (HB1060 y SB868) están frenados en comités legislativos, ahora de una manera rastrera, otro legislador se le unió e intrudujo una enmienda en otro proyecto de ley (HB100) en donde de nuevo busca prohibir a los agentes del orden aceptar las identificaciones comunitarias.

La obsesión de estos legisladores por desaparecer del estado a los inmigrantes indocumentados no tiene límite. Por fortuna esta es la última sesión legislativa de Cleveland pero él quiere dejar su legado de odio.

Afortunadamente un gran número de departamentos de policía locales y hasta la Asociación de Alguaciles, se han pronunciado en contra de los proyectos de ley que buscan prohibir a las autoridades de policía aceptar las identificaciones comunitarias como un documento no oficial de identificación.

Es imposible predecir cuál va a ser el fallo de los ocho jueces de la Corte Suprema, los expertos tienen opiniones divididas de lo podría anunciarse, pero hasta entonces, es preferible mantener el optimismo y que las buenas vibras lleguen a los jueces que tienen en sus manos el futuro de millones de padres de familia y de jóvenes soñadores que han hecho de Estados Unidos su hogar.

Carolina del Norte es uno de los 26 estados que hacen parte de la demanda que en febrero del año pasado puso freno a la Acción ejecutiva del presidente Obama. Si el fallo es favorable al gobierno, los dirigentes republicanos en el estado van a tener que pensar cuidadosamente sus acciones, pues van a quedarse sin munición para seguir con sus ataques.

Más de cien mil personas podrán obtener una licencia de conducir, un permiso de trabajo y un número de seguro social. Oficialmente harán parte de la fuerza laboral del estado y sus contribuciones mostrarán lo que nosotros ya sabemos, que la comunidad inmigrante es pujante, trabajadora, honesta y vital para el crecimiento económico del estado.

Esta sería la mejor sacudida que se le podría dar a los racistas como Cleveland y la otra. claro está es salir a votar masivamente en las elecciones de noviembre para decirle a esos políticos extremistas, ¡basta ya de odio!

No dejemos que el miedo nos silencie

El pasado sábado  se llevó a cabo la tradicional marcha de la organización FaithAction en la ciudad de Greensboro y esta vez se hizo por la unidad del inmigrante y en rechazo a los proyectos de ley estatales que quieren acabar con el uso de las identificaciones comunitarias y restringir la asistencia a los refugiados,

Ante los embates antiinmigrantes de los políticos republicanos, se pudiera pensar que este tipo de eventos para expresar el rechazo a las divisiones en la comunidad, a la discriminación contra ciertos grupos y alzar la voz por los desprotegidos, sería el ideal para aglomerar a un gran grupo de inmigrantes afectados.

Qué mejor momento para expresar libremente su inconformismo por todas estas injustas acciones que buscan aislar aún más a los indocumentados. Salir a protestar en una ciudad que ha demostrado que es de puertas abiertas, que  entiende a los inmigrantes y que los respeta, sería lo lógico.

Pero infortunadamente, el miedo, la falta de tiempo libre y también la falta de solidaridad o de apatía, fueron los posibles causantes de que a la marcha por la unidad de los inmigrantes solo acudieran unas cien personas. La mitad de ellos anglos y afroamericanos.

¿Dónde están los hispanos?
Nuestra comunidad debe entender que hasta el día que mostremos una verdadera unidad, saliendo a marchar en masa para que se escuchen las voces de todos los hispanos, participando en las elecciones para que nuestro voto influya en la elección de nuestros líderes, asistiendo a las reuniones del Concejo de la ciudad, de la Junta de Educación, siendo voluntarios en las organizaciones comunitarias o culturales, sólo hasta ese día, nos van a respetar en esta ciudad, en este estado, en esta nación.

Hay que dejar el miedo de lado. Es cierto, es una excusa muy razonable para evitar salir de casa y participar en eventos como la marcha del sábado, pero esta actividad organizada por FaithAction y respaldada por todas las organizaciones de la región era para haber reunido almenos 500 personas y no un centenar.

La solidaridad debe aplacar el miedo, debe desplazar a la apatía, al desinterés o frustración que puedan tener las familias inmigrantes.

El proyecto de ley SB868 quiere destruir ese puente de confianza entre los departamentos de policía locales y los indocumentados que se ha construido con la identificación comunitaria que viene promoviendo FaithAction desde hace tres años.

Los escépticos, que no faltan, dicen que ese ID no sirve para gran cosa, pero cientos más, como Aracely Ramírez, aseguran que esta tarjeta los ha ayudado a salir de la oscuridad. Aracely la usa para identificarse cuando va al médico, o al hacer trámites con sus hijos y lo más importante, es que le da tranquilidad porque si la detiene un policía, al menos tiene la confianza de que no se la van a llevar a la cárcel, así no se libre de la multa de tráfico.

Así que mucho está en juego y la comunidad hispana debe entender que con solidaridad y apoyando los eventos, se muestra el poder para ser escuchados y respetados. 

Otra batalla legal

¿Pero qué estará pensando el gobernador Pat McCrory y los legisladores republicanos que tienen bajo total dominio las decisiones políticas de Carolina del Norte?

Se niegan a escuchar las miles de voces de protesta que se han levantado en el estado en contra de la ley HB2, que discrimina  a la comunidad transgénero en su derecho de usar un baño según su identidad y además a los trabajadores a quienes les quita el derecho de demandar en las cortes a los empleadores si se sienten discriminados.

No les importa los millones de dólares que están dejando de llegar a Carolina del Norte por eventos cancelados y empresas que no quieren hacer negocios aquí en rechazo a la HB2.

Y ante la advertencia del gobierno federal de que están violando la ley de Derechos Civiles de 1964, por lo cual están poniendo en riesgo la entrega de millones de dólares en fondos federales a la educación, el gobernador McCrory envalentonado responde con una demanda, alegando que el gobierno del presidente Obama se está extralimitando en sus funciones.

McCrory está buscando una pelea legal nada menos que contra la ley que inició el desmantelamiento de la segregación en este país.

Por eso, las declaraciones de la fiscal general de Estados Unidos, Loretta Lynch, como respuesta a la demanda del gobernador de Carolina del Norte, son un mensaje claro de lo que debemos aceptar como sociedad: “Lo que no debemos hacer - lo que nunca hay que hacer - es irnos en contra de nuestros vecinos, nuestros familiares, nuestros colegas estadounidenses, por algo que ellos no pueden controlar, y negar lo que los hace humanos”.

Y sustentando las declaraciones de la fiscal general, la jefa de la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia, Vanita Gupta, quien lideró la demanda en contra del gobernador McCrory por negarse a eliminar la ley HB2, hizo aún más clara la razón por la cual no se deben permitir estas normas discriminatorias.

“La HB2 viola las leyes que gobiernan nuestra nación y los valores que nos definen como pueblo. Los hombres transgénero son hombres, viven, trabajan y estudian como hombres. Las mujeres transexuales son mujeres, viven, trabajan y estudian como mujeres. América protege los derechos de todas las personas por ser quienes son, por expresar su verdadero ser y vivir con dignidad“.

Esta dignidad es la que quieren arrebatar los líderes republicanos que gobiernan en Carolina del Norte.

Una demanda además va a costar varios millones más a los contribuyentes del estado, muchos de los cuales se oponen a la HB2.

Esperemos que la corte decida rápidamente sobre lo que va a pasar con esta norma discriminatoria para que miles de personas transgénero que viven en este estado puedan seguir entrando a los baños según como ellos se identifiquen, algo que vienen haciendo desde hace tiempo y que muy pocos habían notado.

La única manera de que Carolina del Norte retome el camino progresista, de apertura, de integración, es eligiendo a líderes que representen verdaderamente a toda la comunidad y no los intereses de un grupo que se niega a cambiar. El voto es la única herramienta para lograr ese cambio.

Los buitres

Triste, pero los récords indican que el joven hondureño Walter Joel Aguilar Ramírez, que había sido arrestado en Charlotte por  el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en la misma semana que Yefry Sorto y Pedro Salmerón, y que posteriormente fue deportado a Honduras, fue detenido al intentar reingresar al país y ahora se encuentra bajo custodia del estado de Texas.

Por lo demás, el resto de los jóvenes centroamericanos de Carolina del Norte que se hallan en el centro de reclusión de Stewart, en Georgia han contado en los días recientes con la buena nueva que sus abogados han logrado reabrir sus casos.

Eso me dice el activista Byron Martínez, de la organización de derechos civiles Unidos We Stand, del condado de Gaston, quien está las 24/7 atento a lo que pasa con los muchachos que ICE decidió convertir en chivos expiatorios de la inmigración centroamericana hacia Estados Unidos.

Lo que falta es presionar a los miserables de ICE, para que sus procesos se realicen fuera de las rejas y las mazmorras de las cárceles privadas.

A propósito de las cárceles privadas, la investigadora Jillian Jaeger, sostiene que es el mismo gobierno el que incentiva a que las cárceles locales y las prisiones privadas abran espacio diario para retener a los indocumentados.

Y es que dentro de las normativas lanzadas en la Cámara  de Representantes, y que se convirtió en ley, hay una que obliga a que haya diariamente 34 mil indocumentados  en las cárceles del país.

Ese es el gran negocio de los buitres, de los reclusorios privados, cuyos propietarios hacen dinero con el dolor humano.

El gobierno paga en promedio 119 dólares por noche a  los centros privados de ICE, donde los huéspedes son atendidos con gas pimienta en las noches o las madrugadas, dependiendo del humor de estos guardias crápulas que hacen la vigilancia.

No sé quien se inventó el cuento de los 34 mil detenidos diarios, pero estoy seguro que fue alguien con una fantástica visión empresarial, de hacer plata con el dolor humano.

Este guarismo de reclusos indocumentados  representa para los empresarios, de esta macabra cadena hotelera, más de cuatro millones de dólares diarios en ingresos.

Y el informe de Jaeger sostiene que el otro lado del negocio de los reclusorios es para los condados y municipios que ofrecen  sus calabozos para mantener entre rejas a los extranjeros sin papeles que en su mayoría son hispanos.

La investigadora cuenta que hay alrededor de 400 acuerdos firmados entre ICE y las entidades que les sirven de carceleros. Y que de esos pactos, el  33 por ciento están firmados con empresas privadas.

Recuerdo, a un paisano mío que tenía una cadena de agencias de viaje, con una clientela latinoamericana pujante  que lo había hecho rico.

Pero un día me preguntó si yo tenía algún contacto en el extinto Servicio de Inmigración y Naturalización, para conseguir los vuelos de los deportados.

Me pareció que su aspiración de hacer negocio con los deportados era ruín.

No se contentaba con llenarse los bolsillos con su clientela regular que le era fiel, sino que también pretendía hacer dólares con el dolor de los parientes de su clientela.

Pagarán en las urnas

Este lunes comenzó la sesión corta de la Asamblea Legislativa estatal y su inicio no fue nada tranquilo.

Los legisladores se encontraron con una muche-dumbre molesta, con jóvenes disgustados, con votantes decepcionados por su lamentable trabajo.

Los manifestantes se hicieron presentes para expresar su rechazo a la ley HB2 que discrimina a la comunidad LGBT prohibiendo que las personas transgénero puedan usar los baños públicos según su identidad de género.

Estas personas no son monstruos ni depravados sexuales como quieren pintarlos con esta ridícula ley que pretende velar por la privacidad y la seguridad de la gente. Y ni qué hablar de las otras provisiones que afectan a los trabajadores al despojarlos del derecho de demandar ante una corte estatal si se sienten discriminados en sus trabajos.

Cientos de personas de todas las razas y credos protestaron en el Capitolio estatal. Más de 50 manifestantes fueron arrestadas por actos de desobediencia civil.

Pero los legisladores republicanos, que son mayoría en la Asamblea, se están haciendo de oídos sordos.

Uno de ellos, a la pregunta hecha por un periodista de un canal de televisión sobre las protestas de la comunidad, dijo que esos eran muchachitos inmaduros, básicamente como diciendo que los actos de repudio eran simplemente una pataleta de niños.

Pero lo que se le olvida a ese legislador, es que esos niños inmaduros, como él los calificó, en su mayoría ya tienen 18 años y con ello, el poder del voto.

Estas nuevas generaciones, tienen una mentalidad muy diferente, son menos conservadores, aceptan la diversidad de razas y de identidad sexual de una manera muy natural.

Por eso ven estas leyes como algo arcáico, de las épocas de la Inquisición, o algo más reciente, como las segregacionistas que impuso Jim Crow hace sólo unas décadas.

Los legisladores demócratas presentaron una ley este mismo lunes que busca revocar a la HB2. Ese es un mensaje positivo aunque los expertos y los mismos legisladores que presentaron el proyecto de ley saben que durante la sesión corta no tiene chance de que sea aprobada.

La polarización es casi que total en la Legislatura estatal y si se le suma el gobernador Pat McCrory, el futuro político del estado está en manos de ultraconservadores, antiinmigrantes, racistas y homofóbicos.

Pero eso puede comenzar a cambiar en noviembre.

La mejor protesta masiva que puede darse en este estado es que los electores salgan masivamente a votar en las elecciones generales para castigar a estos políticos que están gobernando por el gusto de estar en el poder y representando a unos pocos y no a la totalidad de los que vivimos en Carolina del Norte.

Ya las encuestas muestran que McCrory tiene sus días contados frente al candidato demócrata y fiscal estatal Roy Cooper.

Pero es necesario que se nivelen las fuerzas políticas en la Legislatura. Hay que sacar de sus sillas a los representantes que atacan a las minorías y eso se hace con los votos. Los jóvenes van a dar una lección de madurez cuando salgan a las urnas.

Salve oh Patria

Fue un año imborrable en el que todos los sábados cumplía el rito imprescindible de ir al Rincón Manabita, en Quito, cerca de la Plaza de Toros a disfrutar un ceviche de conchas negras, acompañado por una Pilsener.

La fórmula para aliviar el chuchaqui, era contrarrestarlo con una cerveza embasada en una botella tamaño familiar.

El lugar estaba en el norte, en Jipijapa,  donde los chullitas quiteños libaban, libábamos, manzanilla apretando las botas de piel en los días de Jesús del Gran Poder.

Conocí Guayaquil, pero nunca estuve en Manta, Portoviejo o Caráquez, pero ocasionalmente una vecina manabita de ojos grandes, preciosos, me invitaba a degustar unos langostinos inmensos, que parecían langostas.

En el Atahualpa vi jugar a Emelec, Barcelona, Nacional,  y la Liga.

No recuerdo al Delfín, tal vez había bajado a segunda.

Me faltan tarsos y metatarsos, para contar la gente que fue buena conmigo en Ecuador, en el año de los quinientos años, cuando los manifestantes en contra de los españoles gritaban: “Colón invasor, Pizarro ignorante, Rumiñahui luchador”.

Y yo el 12 de octubre de 1992, parado en medio de la Plaza de San Francisco, miro para todos los lados, y encuentro que en ese precioso lugar no hay una piedra, un adoquín, una pared, una cúpula, que no sea pura, bella, arquitectura española.

En el Coliseo Rumiñahui, pasé cuatro horas parado escuchando al unísono  las canciones de los kjarkas, que sacaban del pecho 16 mil personas.

Yo había visto a los Rolling Stones en el Memorial de Los Ángeles. A los Bee Gees y a Michael Jackson en el estadio de de los Dodgers.

Pero lo de ese día en Quito fue incomparable, al ritmo de las quenas, zampoñas y charangos.

“Ojos azules, no llores”, “Ya me voy de este pueblo de carpuela”, retumbaron, en una cadena de obras de música andina que no dejaban de parar.

Yo alcancé a tener corazón ecuatoriano, y todavía se me pone la piel de gallina, cuando escucho “Salve, oh Patria, mil veces oh Patria, gloria a ti, gloria a ti”.

Por eso hoy me duele Ecuador, Me duele por el devastador terremoto, que ha cegado vidas.

Desde el sábado me he encontrado con mensajes de  amigas y amigos que hace añales que no veo, anunciando por Facebook que están bien, que están seguros.

Desde que ocurrió el sismo  intenté ver los detalles en  Ecuavisa Internacional, pero estaba la programación regular.

Intenté horas después y ahí estaban esas imágenes que parten el alma.

La destrucción de Portoviejo, la tierra de Othon Castillo, un ya fallecido colega de La Opinión de Los Ángeles.

El drama humano en Pedernales, los puentes caídos en Guayaquil.

Insisto en que me duele Ecuador y especialmente la Costa.

Aquí en Charlotte, están afincados miles de manabitas y guayasenses, que deben tener el corazón en vilo por el impacto del movimiento telúrico  en sus terruños.

Para todos, mi solidaridad.

La reconstrucción no será fácil y hago votos porque el número de víctimas fatales no  se incremente.

La reacción de consternación y respaldo ha sido evidente en las redes sociales.

Salve oh Patria, mil veces oh Patria. 

El 18 todos en la Corte

El próximo lunes 18 de abril toda la atención estará dirigida a la Corte Suprema de Justicia, donde sus ocho jueces escucharán los argumentos a favor y en contra de las acciones ejecutivas del presidente Barack Obama sobre la Acción Diferida para para Padres de Hijos Ciudadanos (DAPA) y la ampliación de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA).

Miles de inmigrantes y sus aliados, incluyendo gente de Carolina del Norte, estarán frente a las escalinatas del Tribunal Supremo enviando un mensaje de apoyo para que de una vez por todas la Corte de un fallo a favor de las medidas ejecutivas del presidente que beneficiarían a unos cinco millones de indocumentados y en contra de Texas y otros 25 estados del país que presentaron la demanda.

El argumento de estos estados con liderazgo republicano antiinmigrante es básicamente que Obama se está extralimitando en sus funciones ejecutivas y que será demasiada la carga económica para los estados el asimilar a todos estos millones de indocumentados que ahora tendrían acceso a una licencia de conducir y a un permiso de trabajo.

El Tribunal Supremo además dará tiempo a tres madres indocumentadas residentes de Texas, para que ofrezcan sus testimonios sobre lo que significa para ellas poder beneficiarse de DAPA, tener la tranquilidad de que no sean separadas de sus hijos ciudadanos y poder trabajar legalmente para apoyar económicamente a sus familias.

Más de 300 organizaciones, ex congresistas republicanos, expertos en finanzas y tecnología, además de un contingente de abogados especializados, están detrás de cientos de documentos legales a favor de las acciones ejecutivas, que fueron enviados a la Corte Suprema para sustentar sus argumentos.

Analistas consultados por el diario La Opinión de Los Ángeles, expresan su confianza de que no habrá un empate en la decisión que puedan tomar los ocho jueces, tras la muerte del juez Antonin Scalia, de corte conservador.
La directora legal del Centro de Leyes Nacionales de Inmigración, Karen Tumlin, le dijo a La Opinión que al menos los jueces John Roberts y Anthony Kennedy han demostrado en el pasado su apoyo a la autoridad del ejecutivo en materia de inmigración y las tres mujeres juezas, Kagan, Sotomayor y Bader Ginsburg, debido a los fallos en otros casos anteriores y sus posiciones más liberales, son un buen indicativo de que estarán apoyando los argumentos del gobierno para que se de luz verde a DAPA y DACA.

Pero sólo será hasta junio, cuando finalmente conozcamos el fallo de la Corte Suprema de Justicia.

Un par de meses más de espera para que la comunidad inmigrante finalmente pueda tener buenas noticias.