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Hábitos tóxicos en la pareja

Todos sabemos que en el amor suelen haber más espinas que rosas y que son muchos los momentos difíciles que una pareja tiene que atravesar. Hacer que las espinas sean cada vez menos y que el amor florezca es un arte que cada pareja tiene que aprender y cultivar.
Claro está, hay parejas a las que la armonía se les  da más fácilmente, como si tuvieran un delicado equilibrio que les permitiera avanzar y crecer en la relación sin grandes conflictos. La vida fluye amorosamente con facilidad y se sienten contentos el uno con el otro.
Otras, en cambio, parecen estar siempre al borde del naufragio. Peleas, reconciliaciones, problemas, sufrimientos son el pan cotidiano de este tipo de parejas. Viven en un clima de tensión que siempre parece a punto de estallar. ¿Por qué ocurre esto?
En muchos casos esto se debe a que los miembros de esa pareja tienen hábitos tóxicos. ¿Qué son hábitos tóxicos? Son aquellos modos de relacionarse que hacen mal, que destruyen a las personas y al vínculo.  

Cuatro hábitos tóxicos en la pareja

1. Los celos patológicos
Los celos patológicos son los celos desmesurados e infundados. Son completamente irracionales. Tienen más que ver con la necesidad de control y la desconfianza que con el amor. Los celos patológicos crean un espiral destructivo que lleva al deterioro de la relación. El comportamiento del celoso finalmente provoca lo que tanto teme: la pérdida del ser amado.

Algunos síntomas de los celos patológicos son:

  • Imaginar frecuentemente a su pareja con otra persona.
  • Tener un miedo excesivo a perder a su pareja.
  • Analizar el comportamiento de la pareja buscando señales que confirmen o desmientan una posible infidelidad.
  • Vigilar a la pareja permanentemente
  • Vulnerar la intimidad del otro espiando su teléfono, sus chats, todo lo que hace.
  • Controlar al otro.
  • Estar convencido de que su pareja es, ha sido o será infiel.
  • Desconfiar de todo lo que hace o dice su pareja.
     

2. Solucionar los conflictos haciendo regalos
Toda relación genera conflictos. Es normal tener enfrentamientos, desacuerdos, enojos, peleas y  malos momentos en una relación de pareja. El tema es qué se hace con esos conflictos. Hacer regalos no está mal, pero los conflictos hay que enfrentarlos y solucionarlos hablando.  
Pocas conductas son tan toxicas como evitar confrontar los problemas y hablarlos directamente. En vez de encarar el conflicto y encontrar una solución, el “regalo” pretende ocultarlo, evadirlo.
Como decíamos, hacer un regalo para disculparse por algo o para hacer las paces no está mal, pero tiene que ir acompañado con la decisión de conversar para buscarle una solución al conflicto.  
 

3. Utilizar el chantaje emocional para manipular y dominar al otro
Hay personas que pretenden conservar el amor del otro por medio de chantajes emocionales.
Los chantajes son quizá uno de los venenos más tóxicos para una pareja. Los chantajistas emocionales usan el miedo, la obligación y la culpa en sus relaciones, asegurándose de que los demás tengan miedo de afrontarlos.
Al chantaje emocional es cualquier acto que provoque miedo, obligación o culpa en el otro. El chantaje emocional es una técnica de manipulación psicológica que usa una persona para lograr conseguir algo que desea.
Es chantaje emocional si su pareja lo hace sentir culpable para sacar provecho de ello, si lo amenaza si no hace lo que le sugiere, si  lo castiga o ignora si no hace lo que le pide.

4. Llevar la cuenta de los aciertos y errores
Muchas personas llevan la cuenta de lo bueno que hacen y de las fallas de su pareja. Una especie de marcador interno en el que anotan los tantos a favor y en contra. En general, el objetivo de este contador es casi siempre poder usar esos "logros" y esos "errores" a su favor, ya sea para ganar una discusión o para manipular al otro.
Así, en el momento menos pensado, estas personas sacan como de la nada un episodio que ocurrió hace 5 años en los que su pareja no se comportó de la mejor manera. Del mismo modo, siempre tienen a mano el listado de todas las cosas buenas que ellos / ellas hacen por su pareja.
La manipulación nunca es sana. Usar los propios aciertos o los desaciertos del otro para sacarlos a relucir en cualquier momento es un modo de manipular y un modo de dejar todo siempre abierto.
Lo aconsejable es no guardar una lista de rencores ni de resentimientos para utilizarlos después. En cuanto a los actos positivos hay que hacerlos con el corazón y  no porque se cree que con ellos puede ganar puntos a su favor.