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¿Cómo lidiar con los niños que no hacen caso?

Todos sabemos que educar y ponerles límites a los niños es una tarea que muchas veces supera a los propios padres. No es sencillo hacerlo y menos aún hacerlo bien. En muchas casas los niños se portan horrible y no hay manera de ponerles un freno. Saltan por todos lados, gritan, se pelean, destrozan los muebles, no hacen las tareas, no comen lo que se les prepara, se encaprichan, no respetan los horarios para irse a dormir y los padres no saben ni qué hacer con todo eso.

¿Cómo lidiar con los niños que no hacen caso? ¿Cómo hacer para que los chicos respeten las reglas?
En primer lugar hay que saber que nunca hay que maltratar al niño por más mal que se porte. Nunca se deben usar malos tratos físicos o verbales. Si usted es mamá o papá puede pasar que el comportamiento de sus hijos lo irrite, lo haga enojar y tenga ganas de gritarle, de insultarlo o de pegarle una palmada. Pero usted es el adulto y tiene que aprender a manejar sus emociones. No debe jamás descargar su enojo en sus hijos.

Una educación basada en golpes y gritos es altamente dañina. No es esa la manera en que se debe enseñar, educar y corregir a los pequeños que se portan mal. No hay que usar jamás la violencia a la hora de educar a los pequeños.

Sin embargo es cierto que inculcar disciplina es fundamental y hay que encontrar la forma de hacerlo. Una crianza descuidada en donde los niños no respetan nada y hacen lo que quieren es también una mala crianza.

Los niños necesitan aprender a disciplinarse, a respetar las reglas y a cuidarse. ¿Pero cómo hacerlo? Este es el gran desafío para todos los papás y mamás.

De acuerdo con investigadores de Harvard Medical School, la disciplina es clave para crear seres humanos seguros, responsables, respetuosos y productivos. Es decir, que la disciplina es fundamental para que los chicos crezcan de una mejor manera.

Pero la forma de disciplinar no está en ser autoritario, brutal o violento. No es a través de implementar métodos terroríficos que se transmite una buena disciplina. Por el contrario en la base de toda educación siempre debe primar el amor, el cariño y el respeto.

De este modo, los expertos de Harvard recomiendan abordar la disciplina de una manera amorosa. Lo más acertado, dicen, es educar con el ejemplo y con los valores. Y esto debe ocurrir desde el inicio de la vida del niño. Las reglas se deben ser claras y simples para que los niños las puedan ir incorporando según su edad.

Los pequeños necesitan sentirse amados, cuidados y protegidos. Y los límites son una forma de protegerlos.

Los especialistas aconsejan:

  1. Establecer límites claros y recordarlos todo el tiempo. Los límites establecidos, por ejemplo horarios, deben ser lógicos y razonables. Deben sostenerse en el tiempo y si se cambian se debe explicar a los niños el por qué.
  2. No hacer  excepciones a las reglas. Ni “solo por esta vez”. Esto confundirá al niño y terminará por no saber lo que se debe hacer en cada caso.
  3. Explicarle al niño que las reglas en la familia ayudan a vivir mejor. Transmitirles que ellos forman parte de un equipo y que todos deben cumplir con las reglas.
  4. Ser firme con lo que se dice y con las normas que se sostienen. Si se cede ante situaciones no permitidas, los niños tratarán de romper las reglas frecuentemente.
  5. Si se rompen las reglas debe haber consecuencias claras, predecibles, pero sobre todo reales. Los niños deben entender que los actos tienen consecuencias y que pasará algo si actúan mal.
  6. Felicitar al niño cuando se comporta bien es fundamental. El niño necesita ser reconocido y alentado en sus buenos gestos y en sus buenas conductas. Así como se debe señalar el mal comportamiento, es fundamental elogiar cuando tienen un buen comportamiento. Reconocer el esfuerzo y las cosas que hacen bien le hará notar la diferencia.
  7. Es necesario que el adulto mantenga el control de sus emociones y reacciones. No salirse de las casillas ni exaltarse. Mantener en mente que con su conducta está transmitiendo cómo se debe comportar una persona. Si el adulto grita, insulta, pega y no se sabe controlar, no puede esperar que el niño lo haga. Recuerde siempre que se educa con el ejemplo más que con las palabras.
  8. Actuar con gentileza y amabilidad, hablar con buenos modos, mostrarse paciente pero firme a la vez es la clave para transmitir una buena educación.
  9. No descargar jamás las frustraciones sobre el niño. Si se tuvo un mal día o está irritable salga a correr, no se descargue con sus hijos. Si usted puede manejar y controlar sus emociones, será un gran ejemplo y podrá enseñarle a sus hijos a conocer y manejar sus emociones. Es esa una gran tarea de la educación: aprender a lidiar con las emociones, qué hacer con ellas, cómo expresarlas y descargarlas sin lastimar a los demás.