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Opinión

Cultivar el buen humor

Frase de la semana
El buen humor es, en la mayoría de las personas alegres,  el satisfactorio resultado de una tenaz disciplina.”  Percy Whipple

El buen humor mejora la calidad de vida.  Se ha demostrado que tiene efectos puntuales en la creatividad, en la capacidad de resolver problemas y en la plasticidad para adaptarse a situaciones nuevas. Sin duda con buen humor la vida propia y la de las personas que cercanas es más llevadera e interesante. 

Se habla de buen humor cuando alguien es propenso a estar alegre. Es una actitud positiva que contribuye a tener una vida más satisfactoria.  

Por el contrario se habla  de mal humor cuando la actitud es negativa y el sujeto se irrita con facilidad.

Hay personas que dicen tener buen humor y otras que son malhumoradas. 

Es muy común escuchar que alguien decrete: “yo siempre me levanto de mal humor”. Otros, en cambio, afirman que todos los días de su vida se levantan de buen humor. Estas personas, las que se levantan de buen humor,  parecen tener una tendencia natural a estar bien. ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué hay personas con buen humor y otras que suelen tener mal humor?  Existen una serie de factores que influyen en el humor. 

Nadie está condenado a ser un malhumorado. Tener buen humor es posible. 

Muchos de nuestros hábitos influyen en el humor que tenemos. Cambiando esos hábitos es posible mejorar el humor. No es difícil. Sólo se trata de querer hacerlo y de  tener perseverancia. 

Costumbres que mejoran el humor

1) Realice alguna actividad física
El ejercicio aumenta la dopamina y la serotonina, reduce las hormonas del estrés y la ansiedad. 
Investigadores de la Universidad de Vermont reportaron que con tan solo 20 minutos de ejercicio el humor se ve considerablemente mejorado y el efecto dura hasta 12 horas luego del ejercicio. Por lo tanto, las personas activas son considerablemente más felices y están más satisfechas con sus vidas. 

2) Mantenga el contacto con la tierra
Los científicos de la Universidad de Bristol y de University College en Londres aseguran que tocar y pisar la tierra es un antidepresivo natural efectivo. La tierra tiene “bacterias amistosas” que estimulan el cerebro. Practicar la jardinería y caminar descalza por la tierra le ayudará a subir el ánimo.

Aunque pueda parecer extraño, un estudio realizado por la Universidad de Bristol reportó que un microorganismo presente en la tierra,

Mycobacterium vaccae, parece generar un efecto similar al de las drogas antidepresivas en ratones. Al parecer, esta bacteria activa un grupo de neuronas responsable por producir el serotonina en el cerebro.  «Este estudio nos inclina a pensar que deberíamos estar todos jugando con tierra y ensuciandonos», explica el autor del estudio Chris Lowry.

3)  Gaste algo de su dinero en los demás   
Un estudio publicado en la revista Science AAS sostiene que las personas que gastan dinero para otras personas experimentan mayor felicidad que aquellos que solo gastas para ellos mismos.  Hacer algún regalo, 

4) Participe de actividades culturales
Tanto las visitas a museos como asistir a un concierto han demostrado incrementar el buen humor. Un estudio publicado en la revista Journal of Epidemiology & Community Health, afirmó que las personas que participan en actividades culturales, desde ver una obra de teatro a unirse a club, contaban con menores niveles de ansiedad y depresión. Se demostró que  mostraban niveles altos de satisfacción y de calidad de vida.  Busque alguna actividad cultural que le guste y participe de ella. 

5) Disfrute de la naturaleza
La naturaleza mejora considerablemente el humor.  Estar en contacto con zonas verdes es más importante de lo que se cree. Un estudio publicado en la revista Nature Scientific Reports asegura que un mínimo de 30 minutos por semana en contacto con la naturaleza son suficientes para disminuir los riesgos de sufrir depresión. Disfrute de lo que la naturaleza le entrega de manera gratuita. Mire el cielo, los árboles. 

6) Sea solidario
Una reseña de 40 estudios realizados en los últimos 20 años publicado en la revista BMC Public Health, afirmó que el voluntariado es  una actividad que incrementa la salud psicológica. Se demostró que hacer actividades por los demás disminuye el riesgo de depresión y aumenta el nivel de satisfacción personal. 

7) Lea alguna novela
Un estudio publicado en el 2012 en la revista Psychological Science afirma que  cuando las personas leen una historia  inspiradora se sienten más satisfechas, menos estresadas.  Leer aumenta el bienestar y mejora el humor. 
 

El poder latino

Con fuerza sigue la campaña a nivel estatal para motivar a los ciudadanos hispanos a registrarse para votar y dejar a un lado la apatía el día de elecciones para salir a las urnas.

Hay que destacar el compromiso y el duro trabajo del activista hispano Mauricio Castro, quien ha estado recorriendo numerosas ciudades de Carolina del Norte, realizando entrenamientos para registrar a votantes.

Así mismo, como vocero de la organización Poder Latino NC y con el apoyo de numerosos voluntarios, está transmitiendo el mensaje a los votantes hispanos que ya están registrados de la importancia de que salgan a votar en estas elecciones presidenciales y rechacen a los candidatos que se presentan con agendas antiinmigrantes como el candidato presidencial republicano Donald Trump.

La tarea que está realizando Poder Latino NC es de suma importancia. Educan al votante sobre el poder que tienen, le indican cuál es su sitio de votación, la oportunidad de ejercer su derecho durante el periodo de votación temprana o la opción de usar la boleta ausente, la cual será enviada por correo desde el 9 de septiembre a los votantes que la soliciten al Departamento de Elecciones de su respectivo condado.

Aproximadamente hay 150,000 votantes hispanos registrados para votar en Carolina del Norte, que representan un 2 por ciento del total del electorado en el estado. Sólo el año pasado hubo un aumento de 22,000 nuevos votantes hispanos registrados.

Es por eso que el trabajo de Poder Latino NC y de otras organizaciones y activistas hispanos en el estado es clave en estas elecciones.

Tenemos un significativo número de votantes hispanos que pueden cambiar la balanza política en Carolina del Norte, como sucedió en las presidenciales de 2008, cuando Barack Obama ganó este estado con apenas un margen de 13,692 votos a su favor.

Esos fueron votos hispanos, motivados por las promesas de un cambio y de reforma migratoria. Infortunadamente esa promesa no la cumplió cuando tuvo la oportunidad y luego con un Congreso dominado por los republicanos, le bloqueó el paso para que la reforma se hiciera realidad.

Ahora hay otra oportunidad con Hillary Clinton. La candidata demócrata ha reiterado que en los primeros 100 días de su gobierno buscará la reforma migratoria y mantendrá el programa de DACA hasta que salga adelante el proceso de darle un camino a la residencia a los 11 millones de indocumentados que hay en este país.

Trump, por el contrario, insiste en deshacerse de la población indocumentada, de eliminar DACA. Con él, los inmigrantes sin documentos no tienen salvación. Por eso hay que salir a votar.

Plebiscito colombiano: la pregunta clave

Los colombianos van a votar sí o no. Para eso son los plebiscitos. El gobierno hace una pregunta, por ejemplo: “¿quiere usted ponerle fin a la guerra en Colombia?”, y la gente manifiesta su criterio.

Como los colombianos no muestran mucho entusiasmo, el gobierno se las ha arreglado para que baste con que el 13% de los electores voten afirmativamente para echar las campanas al viento y declarar el estallido de la paz. No será necesario el 50% más 1 del censo electoral, como sucede en otras consultas y en otras latitudes.

El propósito del presidente Juan Manuel Santos y de  Timochenko, el cabecilla de las FARC, es legitimar los acuerdos de paz forjados en La Habana. Las FARC, para entendernos, son el brazo armado del partido comunista colombiano.

Para Santos y su gobierno es la manera definitiva de ponerle fin a una guerra sangrienta de medio siglo de duración, en la que han muerto o han sido asesinadas cientos de miles de personas, ha producido el desplazamiento forzoso de varios millones de campesinos que hoy deambulan por las ciudades sin oficio ni beneficio, mientras miles de colombianos han sido secuestrados y maltratados durante años, incluidas numerosas muchachas adolescentes convertidas en esclavas sexuales de los guerrilleros.

El precio de la paz es aceptar que estas narcoguerrillas  comunistas “no paguen un día de cárcel” –como insisten los jefes de las FARC--, vulnerando la ley y el código penal vigentes, para lo cual se recurrirá a una elástica “justicia transicional”, dulce galimatías que sustituye los calabozos por unas ambiguas manifestaciones de culpa sin arrepentimiento, porque ni siquiera a eso están dispuestos los gallardos combatientes marxistas-leninistas.

Para ellos esas muertes y esos crímenes, o el tráfico masivo de cocaína, son inevitables. Daños colaterales producidos durante la batalla por conseguir un mundo mejor y más justo. 

El error de Santos es no entender las razones de su enemigo para sentarse a negociar. ¿Por qué lo hace? Anotemos las principales.

Primero, se sentían derrotados. La muerte en poco tiempo de Raúl Reyes, Mono Jojoy y Alfonso Cano por medio de bombardeos aéreos los convenció de que era una cuestión de tiempo que la plana mayor fuera diezmada. La doctrina de la Seguridad Democrática de Álvaro Uribe tenía éxito.

Segundo, existía una alternativa para lograr el triunfo comunista. La había proporcionado el chavismo. Si se hacía la paz y las FARC se insertaban en el mundo político, podían llegar al poder siguiendo un guión ya probado: nueva Constitución para cambiar las leyes a la medida del nuevo objetivo, candidato de izquierda respaldado por las FARC, como hicieron en El Salvador con el periodista Mauricio Funes, hombre cercano al Frente Farabundo Martí y captura del Poder Judicial.

Tercero, una vez en el poder, desatarían una tremenda ofensiva populista para crear rápidamente las redes clientelares, a base de transferirles cuantiosos recursos “al pueblo”, aunque el aparato productivo se arruine totalmente en el proceso.

Cuarto, generar los mecanismos para conservar el poder permanentemente.

¿Y cómo se logra todo esto? Pues con ingentes cantidades de dinero como las que proporciona el narcotráfico. Las FARC son el tercer cártel de drogas del planeta. No renunciarán a ello. La revolución comunista lo justifica todo. Nadie dispone de más “mermelada”, como le dicen en Colombia a la plata dedicada a sobornar y comprar conciencias.

En definitiva: ¿se vota sí o no? A mi juicio, la pregunta honrada sería la siguiente: “¿Está usted de acuerdo en que las FARC abandonen la lucha armada y se dediquen por la vía política a intentar destruir la democracia liberal y la economía de mercado, y a tratar de construir una dictadura como la cubana o la venezolana en Colombia?”. 

Estrella de su propia vida

Vivir intensamente el presente hizo que un humilde chef de comida callejera llegara al estrellato en Singapur. ¿Quién podría imaginar que un pequeño puesto, con precios inferiores a los tres dólares, alcanzaría uno de los reconocimientos más importantes de la gastronomía mundial? Hong Kong Soya Sauce Chicken Rice se ha convertido en uno de los restaurantes más baratos con la estrella Michelin.

Cuando Chan Hon Meng, dueño del puesto, recibió la llamada, pensó que se trataba de una broma.

Este malasio de 51 años se vio obligado a dejar la escuela a los 15, para trabajar y ayudar a sus padres granjeros. Chan tuvo claro desde el principio que su pasión era la cocina. Se formó en un restaurante de Hong Kong, ciudad a la que dedicó en 2009 su negocio callejero.

Chan se levanta cada día a las cinco de la mañana. A partir de las diez comienza a atender a los clientes, y no cierra hasta que no entrega el último plato.

Tan solo un día después de acudir a la gala Michelin, volvió a abrir su local. No ha subido un solo centavo el precio de su pollo con noodles y salsa de soja.

Su filosofía dictamina que cada día tiene que esforzarse como si un “inspector Michelin” estuviera presente.

Hace 30 años se enteró de que esa estrella era el mayor honor para cualquier cocinero. Nunca pensó que la ganaría, pero supo vivir el presente ante un futuro incierto.

Vivimos esperando a ver qué nos cae, tratando de conseguir el caramelo que tanto deseamos, o de adivinar si el dulce amargo del pasado nos impedirá dar un paso hacia adelante.

Sin embargo, olvidamos disfrutar de la verdadera fiesta que es vivir el presente. Sobre todos estos asuntos trata mi nuevo libro “La vida es una piñata”.

Al igual que con las piñatas, en la vida cada quien se frustra, se resigna o agradece, según su visión, expectativas, creencias y emociones.

A diferencia de las piñatas, en nuestra vida sí podemos crear y manifestar regalos, convertir obstáculos en bendiciones y reprogramar los significados de las cosas que nos caen.

Y como Chan explica, nunca puedes dejar de aprender nuevas habilidades.

Los premios y bendiciones no son una cuestión de suerte, sino de esfuerzo y dedicación. El éxito está relacionado con la gran expansión del talento, sea en un puesto callejero o en la empresa más aclamada del mundo.

www.lavidaesunapinata.com

La reculada

Todas las semanas hago todo lo posible para salirme del tema de Trump, pero el multimillonario se inventa todo el tiempo razones para cuestionarlo.

El pasado jueves 18 de agosto fui a su evento en el Centro de Convenciones de Charlotte, en el que observé situaciones que me resultaron pavorosas.

Además de sus halcones, tradicionales como el guarura que sacó a Jorge Ramos, de la conferencia de prensa en Nevada, me pareció ver a otro grupo que cumple el papel de chivatos.

Vi a media docena de hombres vestidos de negro, que recorrían el lugar.

Me recordó a gente que experimenté en Colombia, con las gafas negras, los trajes oscuros de terlenka y la  habilidad de croar como sapos.

Es más, para el imaginario latinoamericano se me asemejaron a los pájaros de la época de la violencia, como los del libro y la película Cóndores no entierran todos los días.

A los tipos que actuaron en Tlatelolco, en el 68, con los pañuelos y los guantes blancos en la mano izquierda.

A los parapoliciales que actuaron en Ezeiza cuando regresó Perón.

Por supuesto que en los eventos de Trump, no son lo mismo que esos días pavorosos de matanzas.

Aquí hay otro tipo de eliminación selectiva, que busca prevenir la actuación de posibles saboteadores.

Pero la premisa que usan estos buitres gringos esta tan equivocada como el mismo Trump.

Rose Hamid, la musulmana que habla español, es el ser más inofensivo del mundo en cuanto corazón para ser violenta.

Estos chulos manejan el estereotipo como verdad, y por eso sacaron al hindú del Centro de Convenciones.

Porque el muchacho era de pelos largos y tez cobriza.

Lo identificaron por la piel y las greñas, pero el muchacho era partidario de Trump hasta antes de la expulsión y ahora tienen un voto menos.

Sin embargo Trump, como siempre organizó un terremoto este fin de semana.

Rumió a un grupo de hispanos en la torre Trump, que tienen alma y corazón de cipayos.

Los entreguistas salieron convencidos que Trump estaba reculando de su nativista retorica migratoria.

Hubo los que pensaron que el magnate estaba abierto a una reforma migratoria y los medios no han dejado de hablar del asunto.

No obstante, la comunidad que no es tan farisea como sus dirigentes sí se acuerda que Trump es el peor enemigo de los latinos.

Ya nos ha dicho de todo, “asesinos, violadores, narcotraficantes”.

Y la misma semana en que organizó el cónclave con sus achichincles latinos, lanzó su primer video de inmigración, retratando a los indocumentados como unos delincuentes.

Trump es tan imbécil que nos cree imbéciles.

“Te conozco bacalao, aunque vengas disfrazao”.

Viendo CNN vi a la bella Helen Aguirre Ferré justificando al magnate, pero en la pantalla le salió al paso Ana Navarro, que sí es una persona de principios.

Da una rabia

Sé que me estoy volviendo un montón intolerante con activistas que han trabajado a favor de los inmigrantes y ahora tienen dudas de por quién votar en noviembre. Se lanzan en unas disquisiciones sobre la maternidad del cangrejo para justificar que le harán el feo a Hillary, sin entender la magnitud del problema que todos enfrentaríamos si Trump sale elegido presidente.
- Que van a votar por la verde o los libertarios por principios.
- Que Obama deportó a más de dos millones y Hillary va a ser igual.
- Que el asunto es de principios.
Acaso por principios vamos a  dejar al garete a los 11 millones de indocumentados.
Realmente están dispuestos a hacer un hueco en el porcentaje de votantes a nivel nacional a Hillary del 15 por ciento. No seamos tan pendiolos y seamos prácticos, resolvamos el asunto como debe ser.
¿Acaso no  está claro?
- Trump: deportación y derogación de la Acción Diferida para Soñadores (DACA).
- Hillary: Mantenimiento de DACA, lucha por el alivio para los padres de hijos ciudadanos (DAPA) y  lucha por la reforma migratoria integral.
Lo peor de los que dudan es que no se han leído los programas de Trump y de Hillary, y de los partidos republicano y demócrata.
Son clarísimos:
- Trump; antiinmigrante.
- Hillary: Proinmigrante.
- Republicanos, antiinmigrantes.
- Demócratas, proinmigrantes.
Un resumen de los programas de Trump y Hillary ya los publicamos en el periódico.
Y las plataformas completas  de inmigración del Partido Republicano y el Partido Demócrata también.
Los activistas tendrían que ser consecuentes con la causa de la gente que han defendido.
Los soñadores deberían prenderle una vela a San Obama, que los tiene libres de la deportación, con seguro social, permiso de trabajo y licencia de conducir.
Ese casi millón de soñadores debería ser agradecido con el hombre que les resolvió la situación  y dejarse de tonterías.
Ahora las encuestas están favoreciendo a Hillary y la estupidez de Trump ha hecho que se estrelle consigo mismo.
Pero en esta ocasión lo que está en juego es algo muy importante.
Es en lo práctico procurar que los indocumentados no sean deportados masivamente.
En los principios que le gane la tolerancia y la compasión, al odio y al racismo.
Recuerdo un día en Florida, a Lou Dobbs, cuando estaba en la cresta de la ola y en una reunión de la Asociación de Periodistas Hispanos, (NAHJ), le preguntaron sobre lo factible de deportar a 12 millones de indocumentados, y sin que le doliera un pelo, aseveró que “Sí”.
Trump piensa lo mismo y lo ha expresado públicamente.
El seguiría el modelo de Eisenhower, que barrió con millones de mexicanos en los cincuenta.
No juguemos con fuego que de pronto nos botan como perros.

Justicia al voto en NC

La Corte de Apelaciones  del Cuarto Distrito hizo lo correcto al darle la razón al gran número de organizaciones y al Departamento de Justicia en su reclamo de que la Ley Electoral de 2013 aprobada en Carolina del Norte es discriminatoria.

Y le dijo al juez federal de distrito que falló a favor del gobierno estatal en la damanda, que fundamentalmente estaba equivocado.

Y de una manera muy filosófica el tribunal de apelaciones dijo que la corte de distrito al parecer e dio cuenta del bosque al estar haciendo un cuidadoso estudio de muchos árboles. O sea, que el juez federal perdió la perspectiva al no reconocer que la ley electoral aprobada por la legislatura estatal dominada por los republicanos y firmada por el gobernador Pat McCrory en 2013, era intencionalmente discriminatoria contra los votantes de las minorías, principalmente los afroamericanos.

En la explicación de este fallo, que elimina para las elecciones presidenciales del 8 de noviembre todas las restricciones que habían sido impuestas por la ley, los jueces indican que “en Carolina del Norte, la restricción en los mecanismos y procedimientos de  votación que afectan más fuertemente a la comunidad afroamericana,  previsiblemente redundarám en beneficio de uno de los partidos políticos y en detrimento del otro. Como lo dejan claro las evidencias en el expediente, eso es lo que ha pasado aquí”.

El tribunal de apelaciones detalló en 83 páginas cómo los legisladores republicanos de la Asamblea Estatal elaboraron esta ley con la única intención de minar el poder del voto afroamericano y de paso el hispano en las elecciones, para asegurarse de que los candidatos republicanos, en su casi absoluta mayoría de la raza blanca, ganen fácilmente las elecciones a nivel local, estatal y federal.

Por ejemplo, el tribunal explica que los legisladores, cuando estaban preparando el proyecto de ley, pidieron información estadística de cuándo los votantes afroamericanos salían más a votar, estableciendo que era durante el periodo de votación temprana y los domingos.

Precisamente una de las provisiones de la ley eliminó una semana del periodo de votación temprana y la posibilidad de votar los días domingo, cuando las iglesias se organizaban para llevar a los votantes a los centros electorales.

Finalmente se ha hecho justicia al tumbar esta ley discriminatoria y ojalá que en noviembre los electores aprovechen la restitución de sus derechos como votantes y salgan a las urnas sin la preocupación de tener que mostrar una identificación con foto, que puedan usar las dos semanas de votación temprana en vez de tener que esperar a hacer interminables filas el 8 de noviembre.

Y lo más importante, que se envíe un mensaje a los republicanos que quieren de forma amañada mantenerse en el poder, de que sus días están contados y que el gobierno de miedo y división ya no tiene cabida en Carolina del Norte.

El poder de los libros

Frase de la semana
En muchas ocasiones la lectura de un libro ha hecho la fortuna de un hombre, decidiendo el curso de su vida.” Emerson 

Los científicos aseguran que leer afecta positivamente al cerebro. Los libros son poderosos. Pueden enseñarnos, informarnos, hacernos volar con la imaginación. Y pueden, según dicen los expertos, curarnos. 

Leer nos modifica. Al leer un buen libro nuestra mirada sobre el mundo se vuelve más amplia. Algo se agrega. Palabras, imágenes, emociones, situaciones desconocidas, nuevos paisajes, otros momentos históricos, se suman a nuestro conocimiento y a nuestras vivencias.

Somos lo que somos y somos también lo que hemos leído. 

Leer una novela es iniciar un viaje, del que seguramente saldremos enriquecidos. Nos cambia. Nos hace crecer. Nos calma. Nos da bienestar. Nos ayuda a sanar heridas. Nos acompaña en los momentos de soledad.

Algunas de estas cosas se plantearon los que iniciaron la “Bliblioterapia”.

La idea de la Biblioterapia es simple: usar los libros para ayudar a la gente. 

El término Biblioterapia aparece en 1916 en un artículo publicado en la revista The Atlantic Monthly. En él se habla de un doctor que receta libros: “Un libro puede ser un estimulante, un tranquilizante, un irritante o un soporífero. La cuestión es que debe hacerte algo, y tú tienes que saber qué es. Un libro puede ser de la naturaleza de un jarabe calmante o puede ser una cataplasma de mostaza irritante”, se afirmaba.

El uso de la Biblioterapia se extendió después de la I Guerra Mundial, sobre todo en los Estados Unidos. Varias organizaciones  empezaron a recomendar libros a los soldados que retornaban de la guerra. Muchos de ellos sufrían estrés postraumático y la llamada Neurosis de guerra.  Para ayudarlos a recuperarse  se les recomendaba leer determinados libros. 

Para el autor Marc-Alain Ouaknin la lectura es un acto de sanación. Leer es en sí mismo una terapia porque implica una interpretación.

Permite  atribuir al texto más de un sentido. Cada lector puedebuscar nuevos sentidos en lo que lee.  Las palabras y el lenguaje nos permiten renacer en cada instante.

Los libros y el cerebro
Al leer novelas o cuentos nos transportamos. Nos metemos completamente en lo que el libro cuenta. Nos imaginamos paisajes y lugares.

Vivimos la historia de sus personajes aun encerrados en nuestra habitación. Nos emocionamos, nos asustamos, sentimos que corremos y nos agitamos sin movernos de nuestro sillón. Nos reímos o lloramos con los protagonistas. ¿Por qué los libros y las palabras tienen ese poder? Algo debe suceder en nuestros cerebros para que eso ocurra, pensaron los científicos. Y se pusieron a investigar.

La mejor manera de saber qué es lo ocurre en el cerebro cuando leemos es mediante pruebas de neuroimagen, técnicas que discriminan las áreas cerebrales que se activan cuando leemos.

En el año 2006, investigadores españoles en la universidad Jaume I de Castellón dieron a leer diversas palabras a una serie de voluntarios mientras les practicaban una resonancia cerebral. Algunas de esas palabras evocaban olores  como ajo, canela o jazmín. Otras eran palabras neutras, sin ningún tipo de olor asociado. Lo que vieron fue que, al leer,  las primeras hacían trabajar  a las áreas olfativas, es decir, las responsables de oler en la realidad.

Al leer, reproducimos cerebralmente lo que las palabras evocan del mundo real. Por ejemplo, cuando leemos palabras como agarrar o correr, se activan respectivamente las áreas de la corteza premotora relacionadas con los brazos y las piernas. 

De ahí la siguiente suposición: ¿podría de alguna manera la lectura entrenarnos para la vida real? Muchos investigadores opinan que si. 
David Comer Kidd y Emanuele Castano, investigadores en la New School for Social Research, mostraron que leer  buena literatura  mejora  las puntuaciones de los participantes cuando se sometían a test de empatía.

La empatía es la capacidad para captar las emociones de los demás.  Es la capacidad de ponerse en el lugar de otro. Es  una de las bases que permiten la vida en sociedad. 

La literatura  funcionaría como un simulador de la realidad. Un campo de pruebas sin riesgo donde pueden aprenderse y practicarse herramientas que mejoran la calidad de vida.

Consejo: elija un libro que le interese y déjese atrapar por la aventura de leerlo. 

La convención de Donald Trump

A juzgar por el ruido de la prensa, hubo tres momentos estelares en la convención republicana que acaba de terminar en Cleveland.

El primero fue el innecesario plagio de un par de párrafos de un discurso de Michelle Obama del 2008, introducido en el texto de la señora Melania Trump por una redactora descuidada y deshonesta. Eso no se hace. Debilitó totalmente el impacto de sus palabras y de su hermosa presencia. Hoy lo único que se recuerda de su charla es que hubo un plagio.

El segundo fue el discurso del senador republicano Ted Cruz. Comenzó con aplausos y terminó con abucheos. No pidió el voto para Trump y se limitó a reclamar que los electores votaran lo que la conciencia les dictara. De alguna manera, Cruz era coherente con su propia prédica.

No podía solicitar de los otros lo que él no estaba dispuesto a hacer. No votará por Trump ni por Hillary.

El tercero fue el esperado discurso de Donald Trump. La duda era si habría asumido un talante presidencial, sereno e inclusivo, o si seguía siendo el fiero candidato que había derrotado a 16 adversarios con un duro lenguaje de barricada cáustico y efectivo. El enigma duró poco en despejarse. Seguía siendo el Donald Trump de siempre y eso gustaba. El 75% encontró que su charla había sido magnífica o buena. El 24% se sintió decepcionado.

El discurso duró una hora y quince minutos (el más largo de la historia para este tipo de eventos), pero lo leyó con firmeza y dominio del auditorio. No fue nada aburrido. Lo vio y escuchó un 10% de la población norteamericana, la mayor parte de esas personas, presumiblemente, votantes republicanos.

En una sociedad políticamente apática, especialmente cansada tras el largo proceso de las primarias, que vota en las presidenciales, como promedio, sólo un 52% del electorado, veintitantos millones de televidentes son un número notable. ¿Qué dijo Trump? En esencia, dibujó un cuadro muy negro de la realidad estadounidense. Los caminos y los puentes están destruidos. Aumenta la criminalidad. Los inmigrantes indocumentados cometen crímenes horrendos. Las fuerzas del orden están bajo ataque.

Nosotros (los trumpistas) somos el partido de la ley y el orden. Nuestros socios comerciales nos estafan. Las otras naciones nos roban los puestos de trabajo. China nos saquea. Los acuerdos comerciales internacionales nos perjudican severamente. Podemos acabar con el Califato islámico rápidamente y no lo hemos hecho. Y, naturalmente, Obama es responsable de este estado de cosas. Hillary prolongaría esta penosa situación si triunfara. 

Trump coincide con la visión paranoica de una parte sustancial del país. Un 67% de la sociedad americana cree que Estados Unidos va por mal camino. Sin embargo, cuando se les pregunta si ellos están peor, la mayor parte dice que no. Los que sufren son otros. Es una cuestión de percepciones, no de estadísticas. El Apocalipsis jamás pasa de moda. Tiene muchos adeptos.

¿Qué prometió Trump? Obvio: ponerles fin a todos estos males una vez que esté instalado en la Casa Blanca. Reconstruirá la derruida infraestructura. Impedirá que entren los inmigrantes ilegales. Destruirá a los asesinos de ISIS. Reescribirá los Tratados de Libre Comercio (TLC). Les exigirá a los socios internacionales que inviertan más en su defensa. 

No dijo, por supuesto, cómo llevará a cabo estos prodigios. Será el combate definitivo contra la maldad. El Armagedón tampoco pasa de moda. 

En realidad, no hay nada muy nuevo en estos enfoques. El aislacionismo en política exterior, el proteccionismo económico, la condena a la globalización, al plurilingüismo y al multiculturalismo, la sospecha frente a los inmigrantes y el ultranacionalismo, son pulsiones frecuentes y primarias en casi todas las naciones. No en balde muchos hispanos, afroamericanos y otras minorías se sintieron en peligro.

Música para vivir

La música es un mundo sin fronteras. Como decía el compositor alemán Carl María Von Weber, “es el verdadero lenguaje universal”. Una melodía provoca un sentimiento diferente en dos personas de cualquier parte del mundo, con una cultura o educación diversa, pero siempre genera una reacción. Incluso es capaz de afectar nuestro estado de ánimo. Miguel de Cervantes creía que “la música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu”.

Un estudio de la Universidad McGrill, de Montreal, demuestra que la música nos hace sentir en armonía. Los neurocientíficos Robert Zatorre y Anne Blood desvelaron que al escuchar música se ejercitan ciertas zonas del cerebro que están conectadas con las emociones, la memoria y la conducta.

Como decía Beethoven, uno de los compositores más importantes de la historia, “la música es una revelación mayor que toda la sabiduría y la filosofía”. Incluso, cada tipo de canción desemboca una reacción diferente en nosotros. Psicólogos de la Universidad de Keele destacan que las melodías más lentas provocan sentimientos de tristeza. Mientras, por ejemplo, “Don’t Stop Me Now” (de Queen) es la que más felices nos hace. Según un análisis del doctor Jacob Jolij, esta canción genera energía, con un ritmo de 150 pulsaciones por minuto.

Sin embargo, en torno a la música también existen ciertas leyendas. ¿Has escuchado hablar del “efecto Mozart”? Algunos psicólogos aseguraban que los bebés que escuchaban obras del compositor austríaco potenciaban sus capacidades intelectuales. Dicha creencia sigue establecida entre muchos padres, pero un análisis de la Universidad de Viena ha desmentido el mito.

No por ello debemos olvidar la gran implicación de la música en la química del cerebro, ni cómo las canciones que nos divierten, solo determinadas por los gustos personales, nos hacen liberar placer y activan nuestro cerebro.

Es por ello que los últimos años se ha desarrollado especialmente la musicoterapia. Una terapia alternativa que beneficia nuestro cuerpo y mente y desarrolla nuestra imaginación, atención y memoria.

Además, la Universidad de Maryland, en Estados Unidos, señala que escuchar música treinta minutos al día afecta positivamente al organismo y ayuda a dilatar las arterias. Cada día son más los hospitales que incorporan esta terapia para contrarrestar la apatía, el dolor o el estrés postraumático. Está claro que, como decía el filósofo Friedrich Nietzsche, “sin música la vida sería un error”.

www.IsmaelCala.com

Un verdadero peligro

La posibilidad de que el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, gane las elecciones el 8 de noviembre, cada vez aumenta más, cada vez es más real y al mismo tiempo es algo absurdo.

¿Cómo es posible que un creciente grupo de ciudadanos prefiera no hacer caso al sentido común para lanzarse al abismo que representa apoyar a Trump?

Es mentiroso, racista, ignorante, antiinmigrante, sexista y según testimonios de muchos que han hecho negocios con él, es deshonesto.

Discurso, tras discurso, tras discurso, Trump no sale de su libreto de palabras vacías, de señalamientos ofensivos y de mensajes que infunden miedo. Y lo peor es que así está ganando más seguidores.

Según los analistas políticos, esto se debe a que la gente se deja llevar por la idea de que necesitamos un cambio, de que ahora nuestro país va por el camino de la destrucción y que todo es culpa del presidente Obama y por lo tanto la candidata Hillary Clinton, va a seguir por ese mismo camino.

Como dice el viejo refrán, no hay peor ciego que el que no quiere ver. Quienes se han dedicado a torpedear las iniciativas del gobierno durante los últimos ocho años, ha sido el Congreso liderado por los republicanos, que se convirtieron en el partido del No.

Y lo mismo ha pasado en los estados donde los republicanos tomaron el control y se han dedicado a establecer legislaciones restrictivas y antiinmigrantes, como lo hemos visto aquí en Carolina del Norte.

Hillary Clinton podrá ser una candidata que no tiene mucho carisma, a diferencia de Bernie Sanders, pero es una persona con una preparación sobresaliente para  asumir la dirección de esta nación, cada vez más diversa.

Y como lo expresó Sanders en su discurso ante la Convención Demócrata en la noche del lunes, tenemos que elegir a Hillary como presidente, no podemos entregarle el país a Trump.

La comunidad hispana tiene que iniciar esta conversación con los votantes que tengan dudas de a quién dar su voto en noviembre. Y no tengan dudas, Trump es un personaje sin valores, él no tiene sentido de comunidad, es un magnate que ha hecho sus millones aplastando a muchos, es un ególatra que sólo le interesa seguir agrandando su marca.

Aún así, siguen aumentando las posibilidades de que él gane la presidencia, de que haga lo imposible para deportar a 11 millones de indocumentados, de que construya un inmenso muro a lo largo de toda la frontera sur, de que aisle a Estados Unidos del resto del mundo porque no aceptará inmigrantes de países con vínculos terroristas o musulmanes, no apoyará a la OTAN hasta que no le pague por sus servicios a EU, y dejará de hacer negocios con medio mundo hasta que no se somentan a las reglas que él imponga. ¿Esto es realmente lo que queremos?

 

Mamá, papá: ¡No me griten!

Frase de la semana
No le evitéis a vuestros hijos las dificultades de la vida, enseñadles más bien a superarlas”  Louis Pasteur

Educar a los hijos es un desafío. Una tarea difícil que exige  paciencia, cariño y ternura. No hay recetas que apliquen a todos los casos. Hay tendencias, concejos y advertencias que pueden ayudar en esta compleja y profunda labor.

Lo más importante es entender que la única manera de educar es a través del amor y de los buenos modos. 

No es posible querer que un niño sea amable si uno no lo trata con amabilidad. 

Un estudio de especialistas en psicología de las Universidades de Pittsburgh y Michigan,  publicado  en la revista Child  Development,  afirma que los gritos, malas palabras, los insultos, y cualquier forma de violencia verbal perjudican  el bienestar emocional  de niños y adolescentes y no tienen efecto alguno para corregirlos.

Por el contrario, este estudio confirma que la violencia verbal  fomenta la  desobediencia, el enojo, la irritabilidad, y la terquedad de los niños y adolescentes. Además aumenta los conflictos en casa.

Ninguna forma de violencia sirve para educar. Este estudio confirma algo que los psicólogos sostenemos a diario: no es posible educar con violencia. Cualquier forma de violencia es dañina siempre. A la hora de educar a los hijos no se debe usar jamás ni la violencia física, ni la verbal, ni la emocional ni ninguna otra. 

¿Son necesarios los límites?
Por supuesto. A diario en el consultorio los padres me cuentan que no saben cómo poner límites a sus hijos. 

El citado estudio nos explica la importancia de buscar alternativas inteligentes y cariñosas para disciplinar a los niños y especialmente a los adolescentes.  

La clave consiste en establecer reglas claras. Normas simples y concretas que puedan ser respetadas por los hijos y por los padres. Inculcar hábitos de higiene, horarios y buenos modales desde que son pequeños es de gran ayuda.  Estipular obligaciones y responsabilidades de acuerdo a la edad del niño.  Enseñarles a compartir y a ayudar. Sentar bases de una relación respetuosa, en vez de elevar la voz y proferir insultos y vulgaridades es la mejor manera de poner límites. 

Los límites son protectores. Los niños y adolescentes necesitan ser protegidos por sus padres, pues no cuentan aún con las herramientas psicológicas para cuidarse a sí mismos. 

Poner límites es cuidarlos. No se trata de reprimirlos o de someterlos porque sí. Se trata de cuidarlos. Y se esta manera enseñarles poco a poco a cuidarse por sí mismos y a cuidar a los demás.

Afirma  el estudio que no se puede pedir a los hijos que respeten a sus padres si éstos no los respetan a ellos. Es cierto. El respeto debe ser mutuo. Los sentimientos y la subjetividad del niño deben ser respetados. De esta manera aprenderán a respetarse y a aceptarse y a respetar y a aceptar a los demás.

El gran secreto para el éxito de esta enorme tarea: la comunicación. 
Hablar  frecuentemente con los hijos, escucharlos con atención, mantenerse al tanto de lo que hacen diariamente. No minimizar sus problemas o temores. Ser abierto. Estar disponibles para el diálogo. Orientarlos.  Involucrarse  en su vida y darles el apoyo emocional que necesitan para pasar cada etapa de su crecimiento. 

Los hijos: un espejo
Los hijos reflejan lo que viven y la manera en que son tratados por sus padres.  

Si eres demasiado irritable, violento y criticón con él es probable que tu  hijo no tenga confianza en sí mismo. Si tu hijo es muy indeciso y temeroso es probable que sea porque lo estás ayudando a hacer cosas que ya podría hacer por sí mismo. Si tu hijo te miente, es probable que esté relacionado con tu mala actitud respecto a sus errores. Si tu hijo es rudo y violento, es probable que te esté imitando y esos sean tus propios modos. Si tu hijo es irascible, inquieto y mal humorado es probable que necesite más atención de tu parte y busque hacerse notar de esta forma. Si tu hijo no respeta a los demás es posible que no se sienta respetado en sus sentimientos. Si tu hijo se muestra indefenso frente a situaciones difíciles es probable que lo hayas humillado en público reiteradamente. 

Si su hijo se siente tratado con cariño, respeto, ternura es probable que sea amable, seguro de sí, respetuoso y cariñoso con los demás.