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Siete millones de tunecinos votan este domingo en el inicio de un mes crucial

Túnez, 14 sep (EFE).- Alrededor de siete millones de tunecinos están llamados a las urnas este domingo para elegir por segunda vez en democracia a su presidente, en el inicio de un mes electoral clave para su joven y frágil transición.

La jornada de reflexión de las presidenciales coincide hoy con el inicio de la campaña electoral para las legislativas, en un estrecho calendario que hubo de ser ajustado a finales de julio por la repentina muerte del presidente, Beji Caïd Essebsi.

En aplicación de la Constitución vigente desde 2014, la primera vuelta de los comicios presidenciales, en principio previstos para finales de noviembre, hubo de ser adelantada colocando a la Instancia Superior Independiente electoral (ISIE) ante un enorme reto logístico y organizativo.

A esta primera vuelta concurren 24 candidatos -tras retirarse dos en el último minuto-, en un ramillete variado de ideologías en el que solo compiten dos mujeres, la abogada Abir Moussi, defensora de los nostálgicos de la dictadura, y la exministra de Turismo, Salma Elloumi, vinculada a la oligarquía tradicional.

Sin embargo, solo cinco parecen tener opciones claras de acceder a una segunda vuelta, que se celebraría antes del 13 de octubre si ninguno de los candidatos consigue más del 50 % de los sufragios en la consulta de este domingo.

Sin encuestas oficiales que permitan trazar un panorama más aproximado -están vedadas por ley-, las filtradas por algunos institutos extranjeros conceden la mayoría al controvertido magnate populista de la televisión, Nabil Karoui, actualmente en prisión por un presunto delito de evasión y blanqueo de capitales.

Antiguo colaborador del partido en el poder "Nidaa Tunis" y del fallecido presidente Essebsi, el multimillonario ha ganado apoyos entre la población gracias a sus visitas a las zonas rurales y más desfavorecidas, donde ha mezclado un discurso populista antisistema y repartido medicinas ante las cámaras de su famosa televisión.

La duda estriba, sin embargo, en la capacidad de movilización de un aspirante sin estructura de partido, que ha pasado toda la campaña en la cárcel, que ni siquiera se sabe si mañana podrá votar y que ha fiado toda su campaña en la filantropía populista y a la denuncia de una supuesta conspiración del poder.

Karoui pesca en los mismos caladeros que el partido conservador islámico "Ennahda", primera fuerza en el Parlamento y ganador de los comicios municipales de 2018, que por vez primera presenta candidato a la presidencia.

Su elegido ha sido el abogado y jurista Abdelfatah Mouro, uno de los fundadores del movimiento en la pasada década de los setenta y actual presidente en funciones del Parlamento.

Mouro aparece en los sondeos a los que ha tenido acceso Efe en cuarta posición, en una cerrada lucha con el ministro de Defensa, Abdelkarim Zbidi, un hombre que colaboró con la dictadura y se perfila como el candidato preferido de la oligarquía -y de la mayoría de las embajadas europeas, que lo consideran un continuista.

Con porcentajes similares destacan el primer ministro, Yusef Chahed, que camina arrastrando la pesada mochila de la grave crisis que sufre el país, y la propia Moussi, que ha crecido asida al eslogan "con Ben Alí estábamos mejor".

La sorpresa podría provenir del candidato independiente Kaïes Said, un jurista de prestigio, educado y austero, de verbo directo, favorable a la pena de muerte y contrario a la homosexualidad, que ha calado entre los más jóvenes.

Colocado en un discreto séptimo lugar en las encuestas previas al inicio de la campaña, algunas le sitúan en la segunda posición, que le daría acceso a la segunda vuelta.

En este contexto, expertos coinciden en que la crisis económica -principal preocupación de los tunecinos- y la forma en la que se comporte el voto joven serán las claves para un resultado tan incierto como apretado que seguramente influirá en las legislativas de octubre, de las que saldrá el nuevo Parlamento y Gobierno.

La participación en las presidenciales de 2014 rondó el 63 % en primera vuelta y en el sesenta por ciento en segunda vuelta.

En esta ocasión, parte de la llave la tendrán los 1,5 millones de nuevos votantes, la mitad de ellos mujeres. EFE

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