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Los socialdemócratas dan los primeros pasos para formar Gobierno en Dinamarca

Copenhague, 6 jun (EFE).- La líder socialdemócrata, Mette Frederiksen, inició hoy el proceso para encabezar un Gobierno en Dinamarca tras el claro triunfo obtenido este miércoles por el bloque opositor de centroizquierda en las elecciones generales.

El centroizquierda, que incluye a cuatro partidos, obtuvo 91 escaños, uno más de los necesarios para la mayoría absoluta, frente a los 75 del bloque de derecha del liberal Lars Løkke Rasmussen.

Frederiksen recibió el encargo al término de la ronda de consultas de la reina Margarita II con los líderes de los diez partidos que han obtenido representación parlamentaria y después de que Rasmussen presentase la dimisión del Ejecutivo que gobernaba desde hacía cuatro años.

Rasmussen había propuesto encabezar un Gobierno de centro con los socialdemócratas -que tendría mayoría absoluta -, apelando a que el Partido Liberal fue el que más subió junto al Partido Social Liberal, pero el rechazo de Frederiksen y la falta de apoyos parlamentarios le obligaron a desistir de su idea.

Frederiksen, que a sus 41 años podría convertirse en la primera ministra más joven de la historia de Dinamarca, insistió en su intención de gobernar en solitario para facilitar la capacidad de maniobra del Ejecutivo.

Que el Partido Socialdemócrata ganase los comicios con el 25,9 %, cuatro décimas menos que en 2015, no sería un impedimento: en Dinamarca son normales los Ejecutivos en minoría que negocian acuerdos a derecha e izquierda, como ocurrió la pasada legislatura.

Aunque sus aliados en el bloque opositor -social liberales, socialistas populares y la rojiverde Lista Unitaria- le han reiterado su apoyo, lo han condicionado a que acepte concesiones en áreas como inmigración, sistema de bienestar y medio ambiente.

Y el Partido Socialista Popular (SF), la quinta fuerza parlamentaria, ha exigido que se cree un Ejecutivo con todo el centroizquierda.

"No me voy a poner a negociar aquí, tanto los deseos de SF como los de otros partidos son conocidos. Hoy toca recopilar lo que cada partido ha dicho a la reina y empezar a conversar", dijo la líder socialdemócrata, que anoche ya había aventurado que sería un proceso "difícil".

La política de inmigración, un tema que ha tenido una importancia decisiva en la política danesa de este siglo, se presenta como el punto más difícil, ya que bajo el liderazgo de Frederiksen los socialdemócratas apoyaron con sus votos la pasada legislatura todas las restricciones aprobadas por el Gobierno y la derecha xenófoba.

Frederiksen ha recordado que los partidos que apoyan esa línea dura tienen una clara mayoría en el Parlamento, incluyendo al suyo, y que no piensa cambiarla, aunque ha abierto la puerta a alguna modificación puntual.

El hecho de que los socialdemócratas y todo el bloque de derecha hayan asumido esa línea dura es uno de los motivos que explican el desplome del xenófobo Partido Popular Danés (DF), que ha perdido más de la mitad de sus votos y escaños para quedarse en el 8,8 % y pasar de segunda a tercera fuerza.

Una caída tan pronunciada, de 12,4 puntos, no se producía en unas elecciones danesas desde las de 1973 -entonces a cargo del Partido Socialdemócrata-, precisamente los comicios en los que irrumpió en el Parlamento el Partido del Progreso, la fuerza política de la que surgiría dos décadas después el DF.

Pese al descalabro electoral, el líder del DF, Kristian Thulesen Dahl, ha rechazado dimitir, al igual que el propio Rasmussen, que se ha defendido resaltando que el Partido Liberal ha mejorado sus resultados en dos elecciones en menos de dos semanas, las europeas y las legislativas.

Quien no ha podido evitar su renuncia es Anders Samuelsen, ministro de Exteriores y líder de la Alianza Liberal, una de las tres fuerzas que integraban el anterior Gobierno, cuya formación cayó más de cinco puntos y se quedó solo tres décimas por encima de la barrera mínima del 2 %.

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