Se encuentra usted aquí

La junta militar tailandesa corteja al voto rural, decisivo en las elecciones

Nongnamkhun (Tailandia), 15 mar (EFE).- La junta militar de Tailandia corteja con inversiones y promesas a los votantes de las zonas rurales del noreste del país, el bastión opositor que será decisivo en las elecciones del domingo 24 de marzo.

Conocida como Isan, esta región representa un tercio de los 51,4 millones de tailandeses llamados a votar y su apoyo ha permitido la victoria en todos los comicios desde 2001 de los partidos ligados al ex primer ministro Thaksin Shinawatra y su hermana Yingluck, ambos en el exilio.

Sin embargo, el primer ministro y jefe de la junta militar, Prayuth Chan-ocha, ha aprovechado sus casi cinco años en el poder desde la asonada de 2014 para comprometer inversiones millonarias y promover su candidatura.

"Tío Tu, tío Tu", le aclamaban por su apodo un grupo de vecinos en una visita el pasado miércoles a Nakhon Ratchasima, una provincia de Isan, donde cantó, repartió sonrisas y vistió el atuendo típico de la zona.

Como jefe del Gobierno, Prayut, único candidato de la formación Palang Pracharat a la jefatura del Ejecutivo, no tiene derecho a realizar actos electorales, por lo que calificó esta visita como "acto oficial".

Según una encuesta en febrero de la Universidad de Khon Kaen, el 44,8 % de los votantes en Isan apoya al Puea Thai, seguido del emergente Nuevo Futuro (21,2 %), mientras que el promilitar Palang Pracharat iba cuarto con el 7,4 % de los apoyos.

En esta región conocen bien el dicho tailandés que afirma que los gobiernos se forman en las provincias y son disueltos en Bangkok, mediante golpes militares o con la disolución del partido de turno por los tribunales o la Comisión Electoral.

Además, este año Prayut contará con el apoyo muy probable de los 250 miembros del Senado designados a dedo por la junta militar y que elegirán al futuro primer ministro junto con los 500 miembros de la Cámara baja.

"Creo que ha ido muy bien (con la junta militar), nos han dado mucho", explica a Efe Thaweep Preephrom, un ganadero tailandés jubilado en el distrito de Pak Chong en Nakhon Ratchasima, también conocida como Korat.

Thaweep no revela qué partido va a apoyar pero expresa sus simpatías por el conservador Partido Demócrata y critica al Puea Thai, ligado a los Shinawatra.

Como otros tantos vecinos del noreste, lamenta el bajo precio de los productos agrícolas y ganaderos y el encarecimiento del coste de la vida.

Samreung Klanklin, dueño de una plantación de aguacates, expresa sin ambages su rechazo a los militares y subraya su respaldo por el Puea Thai, que presenta como candidatos a primer ministro a Sudarat Keyuraphan, Chatchart Sittipan y Chaikasem Nitisiri.

Nakhon Ratchasima es la provincia de Isan más cercana a Bangkok y por la carretera hacia el noreste se pueden observar los arrozales que se extienden como mantos verdes, así como plantaciones de maíz, plátanos o caña de azúcar.

El 54,1 % de los habitantes de Isan, compuesta por 20 provincias, trabajan en la agricultura, que a su vez solo representa un 20 % del PIB regional, de acuerdo con la Oficina Nacional de Estadística.

Como explica el politólogo Andrew Walker en su libro "Thailand´s Political Peasants: Power in the Modern Rural Economy", los campesinos tailandeses han dejado de ser "solo agricultores" y han pasado de ser pobres a "clase media" en las últimas décadas.

Sin embargo, Tailandia es uno de los países con mayor desigualdad en el mundo y los ingresos medios en Isan se encuentran por debajo del salario mínimo (unos 284 dólares o 250 euros mensuales).

La enorme popularidad de Thaksin Shinawatra se debe a que aprobó la sanidad universal y créditos blandos para los agricultores en 2001 para paliar la desigualdad, lo que le granjeó un apoyo masivo entre las zonas rurales y las clases trabajadoras.

En contra tiene a las clases más pudientes y las élites cercanas a la monarquía y el Ejército, que lo expulsó en una asonada en 2006 y también defenestró el Gobierno de Yingluck en 2014.

Sobre ambos exmandatarios pesan sendas condenas de cárcel impuestas en rebeldía por casos de corrupción que ellos achacan a una venganza política.

En los últimos años, Tailandia ha vivido convulsionada por las protestas por grupos contrarios a Thaksin y también de sus simpatizantes, conocidos como los camisas rojas.

En Nakhon Ratchasima, la gente del campo pide a los políticos que atiendan a sus necesidades y que eviten su pérdida de poder adquisitivo.

"Si tenemos el estómago lleno, podremos aportar algo a la sociedad; de lo contrario, no podremos aportar nada", señala Jipwipha Buteawdethiran junto a un arrozal en Nongnamkhun.

Tags