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Candidata a alcaldesa y estrella mediática con 95 años

Madrid, 17 may (EFE).- A sus 95 años, Charito se ha convertido en una estrella mediática desde que dio el salto a la política para ver si "los ministros" la escuchan y logra algún cambio en su pueblo, que, pese a ser uno de los más turísticos de la periferia de Madrid, está "un poco abandonado".

"Me quejo de lo que no está bien. Como creo que la Alcaldía de aquí lo hace mal, por eso estoy dale que te pego, porque alguien me oirá, ¿no cree?", se pregunta en una entrevista con Efe María del Rosario, a la que todo el mundo conoce como Charito, y que es la candidata a alcaldesa del pueblo de Patones en los comicios del 26 de mayo.

Durante toda su vida ha trabajado como ama de casa, pero en esas elecciones municipales aspira a convertirse en alcaldesa de Patones, un pueblo de poco más de 500 habitantes de la sierra norte de Madrid.

Charito tiene una casa en la parte más turística, Patones de Arriba, con menos de una veintena de vecinos, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) y donde pasa muchos fines de semana.

"Este pueblo, que es una preciosidad, está un poco abandonado", denuncia la anciana.

Por eso, harta ya de quejarse ante el alcalde sin obtener ninguna respuesta, decidió dar el salto a la política con la esperanza de que alguien la escuche aunque sea "por la edad".

"A ver si los ministros todos unidos me oyen y me dicen Charito, ven que queremos hablar contigo'", señala.

No está sola en su lucha ya que cuenta con cinco amigas con las que integra la candidatura Abuelas por Patones, la más joven de las cuales tiene 63 años.

Charito les propuso hace dos meses presentarse a las elecciones con ella y ninguna lo dudó.

"Si me muero seguirán las abuelas de Patones (...) aunque yo falte ellas tienen que seguir", reclama la cabeza de lista, que ya ha votado por correo en estas elecciones.

Su principal queja es la dificultad para aparcar en Patones de Arriba los fines de semana, cuando llegan turistas procedentes principalmente de Madrid pero también de otros lugares de España y de países como Estados Unidos y Japón.

"Hay unas broncas terribles", lamenta.

El aparcamiento en Patones de Arriba está prohibido para los no residentes, que dejan su coche en la carretera "unos detrás de otros" con el riesgo de encontrarse a su regreso con una multa de la Guardia Civil.

Para solucionar este problema, Charito propone la construcción de un aparcamiento con alrededor de mil plazas, un proyecto que es iniciativa de uno de sus cuatro hijos, arquitecto de profesión, y que ella misma presentó al alcalde hace diez años sin resultados.

"Dice que tiene en la mesa el proyecto que le presentamos gratis, pero eso es mentira porque ese proyecto no ha salido del ordenador. Creo que no quieren que se haga porque, si no, no lo entiendo", sostiene.

El aparcamiento, con un precio de construcción estimado de poco más de tres millones de euros y con una tasa de tres euros por coche y día, es la medida estrella del programa electoral de Abuelas por Patones, del que su candidata no concreta más detalles.

No le preocupa que la llegada masiva de coches pueda desbordar un pueblo que ya de por sí recibe a cientos de personas los fines de semana porque asegura que ese turismo es "la gracia" de Patones.

A sus 95 años, Charito tiene un aspecto y una cabeza envidiables, aunque la anciana (viuda y abuela de seis nietos) comenta que tiene sus "fallos".

"Hay veces que no tengo facilidad para hablar, se me olvidan las cosas. Por ahora voy tirando, las piernas me duelen, tengo artrosis, pero no hay solución", añade.

En poco más de una semana, Charito se ha convertido con su desparpajo en una estrella mediática. Ha hecho más de veinte entrevistas, algunas incluso para medios de países extranjeros como Colombia, pero pese a la práctica todavía se pone nerviosa.

Nunca le ha interesado la política y menos los políticos (se declara "anti"), pero aun así reconoce que es un asunto que conviene tener en cuenta, sobre todo por la gente joven.

Charito, que nació en Bilbao (norte de España), conoció Patones de Arriba "un día de Reyes" de hace 55 años, cuando fue de visita con su marido y sus hijos, y les gustó tanto que decidieron comprarse una casa.

"Estaba todo en ruinas, pero tenía su encanto", recuerda la mujer, que de joven llegó a alquilar un burro para subir la cuesta de su casa, ya que había un arroyo de arcilla y se resbalaban.

El pueblo sigue teniendo muchas dificultades porque "no hay ni una tienda", aunque sí varios restaurantes, pero a Charito le compensa volver por "la paz" que hay entre semana.

"Puedes leer un libro, ver a los pájaros... yo me entretengo sentada viendo cómo abren las hojas de los árboles cuando empiezan a salir, hasta en eso me fijo", indica la anciana, que a pesar de su edad espera seguir viendo cambios en un pueblo que forma parte de su historia.

Sol Carreras

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