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Nadine Labaki congela al espectador con "Capernaum": los niños no mienten

Madrid, 12 feb (EFE).- La directora libanesa Nadine Labaki opta al Óscar a mejor película en lengua no inglesa con "Capernaum", un desgarrador relato de la mísera realidad que viven los niños de las calles de su Beirut natal, "impensable e insoportable" a partes iguales para el espectador de Occidente.

"Es tan terrible verlo, y oirlo cuando te lo cuentan estos niños, las palizas a las que los someten, el maltrato, los abusos físicos y de palabra a los que estos niños están sometidos que son realidades impensables, insoportables para nosotros", afirma la realizadora, primera mujer árabe que ha conseguido llegar a los Óscar.

En una entrevista con Efe, Labaki explica que "la verdad siempre sale de la boca de los niños, porque un niño no responde a códigos, sólo dice lo que siente". Y esa era la versión que a ella le interesaba.

"Para mí -afirma- era importante conseguir que este niño plasme directamente sus pensamientos en la pantalla, porque estamos acostumbrados a obviarlos, o a oír lo que el padre o la madre dicen por él".

"Capernaum" congela a espectador ya desde la primera secuencia: un niño aparece esposado declarando ante un juez que le ha condenado a cinco años de cárcel por haber apuñalado a "un hijo de perra". Pero Zain, el niño, se defiende acusando a sus padres, a los que demanda por traerle al mundo sin poder darle ni lo mínimo exigible.

"Él denuncia a todo el sistema denunciando a sus padres", explica Labaki.

Protagonizada por Zain Al Rafeea, un niño localizado cuando tenía apenas 12 años por el equipo de Labaki en las calles de Beirut, donde vivía una vida bastante parecida a la del protagonista, porque "Capernaum" es tremendamente real, afirma Labaki, que lamenta que la capital libanesa hay "miles de niños viven en la miseria con sus padres y sus muchos hermanos".

"Hay niños que ya no reaccionan, sus ojos son simplemente nada, el vacío, no hablan. A estos niños de dos años les pones un juguete en las manos y no hacen nada con él. Lo han pasado tan mal que ya a los dos años no queda nada. ¿Qué será de ellos cuando tengan 16, 18, 20 años?. ¿Qué ocurrirá con toda esa generación?", se pregunta la cineasta.

Para Labaki, "está clarísimo que la política no ha servido", de modo que "ya solo queda el arte. Y sí -afirma tajante-, creo que una película puede hacer más que cien discursos políticos".

La actriz y directora de cine, con títulos como "Where do we go now?" (2011) o "Caramel" (2007) es además la autora del guion de "Capernaum", donde se sirve de planos documentales para dar más veracidad aún a su historia y se apoya en espectaculares planos a vista de dron.

Reconoce a Efe que "Capernaum" es su película más "oscura"; ha madurado, reconoce, pero también le ha cambiado la maternidad: "está claro que ahora veo a mis hijos en esos niños; antes no podía verlo igual. Pero sobre todo es que me he dado cuenta de que el mundo va mal", dice apenada.

"Muy mal, en realidad -enfatiza- y creo profundamente que hay que hacer algo. Los del cine debemos ser gente comprometida, entiendo que no querrá todo el mundo, pero yo lo intento".

Ya desde el casting, Labaki supo que esa película cambiaría su vida: "Fueron cuatro años de preparación antes de empezar a rodar, para localizar al protagonista hablamos con centenares de niños de la calle de todas las edades".

Y lo que descubrió, dice, es que "el mundo es el Cafarnaúm bíblico" -pueblo de Galilea que, en la antigüedad, era conocido por su desorden y superpoblación-. Por eso se llama así".

Alicia G.Arribas.

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