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Trabajadores denuncian que no les pagaron cuarentena pese a brote de COVID-19

Durham.-  Trabajadores de un restaurante de comida rápida de Durham localizado en la 3303 Watkins Rd en Durham hicieron un alto a sus labores el 4 de septiembre, para salir a las afueras del establecimiento y denunciar que no habían recibido el pago por dos semanas de cuarentena que debieron tomar debido a un brote de COVID-19 en el lugar. También solicitaron el pago de $15 dólares la hora.

Los empleados de Freddy’s Frozen Custard & Steakburgers, entre los que figuran tres hispanos, se mostraron indignados por la negativa de la administración de no cumplir con la Ley Families First Coronavirus Response Act  (FFCRA) indica que los todos los empleados tienen derecho a dos semanas (80 horas) de licencia por enfermedad debido a casos de coronavirus.

“Queremos que nos paguen por esos 14 días que estuvimos en cuarentena”, dijo a Qué Pasa Jesse Muñoz de 17 años y quien desde hace seis meses trabaja en el restaurante.

“Además queremos que nos paguen $15 dólares la hora por el riesgo que hemos corrido”.

Según indicaron los trabajadores, el pasado 9 de agosto fueron notificados que se había presentado un caso de coronavirus y se les ordenó a 12 de ellos ponerse en cuarenta o hasta que pudieran proporcionar pruebas de resultados negativos de COVID-19.

“Yo había hecho la cita en Avance Care de la Martin Luther King en Durham pero me dijeron que debía pagar 100 dólares, entonces llamé al trabajo para preguntar si ellos lo iban a pagar y me dijeron que sí. Sin embargo, no me hice la prueba y mis compañeros que sí lo hicieron me contaron que no se las habían pagado”, contó Katelyn Portillo. “Tampoco me han pagado la cuarentena y en ese tiempo si recibir sueldo no he podido pagar mis facturas”.

Con respecto al acceso a la prueba del nuevo coronavirus, Muñoz aseguró que también tuvo dificultad para someterse a una, debido a que le cobraban 100 dólares y por la negativa de los encargados del restaurante de asumir ese pago.

 

No fueron escuchados

A principios de la semana pasada los trabajadores entregaron a la gerencia una petición firmada por 19 trabajadores de Freddy’s. Pero, no recibieron respuesta.

“Hemos estado trabajando durante esta pandemia, arriesgando nuestra propia salud y seguridad para mantener Freddy’s abierto y funcionando sin problemas ... Merecemos ser compensados de manera justa por los peligros que enfrentamos todos los días en el trabajo”, dice parte de la carta.

 

Huelga

Ante esta situación, Muñoz y Portillo, junto con sus otros compañeros, decidieron dejar de trabajar durante una hora la tarde del 4 de septiembre.

Los trabajadores y simpatizantes en huelga corearon frente al negocio sus peticiones. Muchos tenían carteles en los mensajes: “El trabajo peligroso merece un pago por condiciones de vida peligrosas” y “Freddy’s: Proteja a sus trabajadores”.

De acuerdo con los empleados, después del brote de COVID-19, el negocio no cerró. Dudan además que alguna vez se haya realizado una limpieza profesional adecuada.

La huelga recibió el apoyo del movimiento NC Raise Up / Fight por $15. que busca el aumento del sueldo por hora.

Jamila Allen, una trabajadora de Freddy fue la primera en salir del edificio a las 12:01 pm, y encaminar a sus compañeros a la paralización de sus labores, después de entregar avisos oficiales a la gerencia del restaurante.

“Este caso de COVID-19 muestra por qué los trabajadores deben participar en las decisiones que toma Freddy sobre nuestra seguridad, ¡por qué necesitamos un sindicato!” Jamilla Allen le dijo a la multitud a través de un megáfono. “Así es como se ve un sindicato. Trabajadores hablando entre ellos, de pie juntos y apoyándose mutuamente. Vamos a seguir actuando como un sindicato, mientras luchamos por nuestras demandas y nuestros derechos sindicales”.

 

“Pudimos haber contagiado a nuestras familias”

Muñoz y Portillo dijeron que la forma en la que actuaron los altos cargos de Freddy’s con respecto al brote de coronavirus, puso en peligro también a sus familia.

“Yo trabajé con la persona que estaba contagiada y me enteré porque una compañera me avisó. Pero nuestro jefe no nos dijo nada hasta la noche después”, dijo Portillo.

Por su parte, Jesse Muñoz pide que el restaurante asuma una mayor responsabilidad en el futuro.

“Pude haber contagiado a todos en mi casa. Yo vivo con mis padres, mis hermanas y sobrina. En total somos ocho y yo no quiero ponerlos en peligro”.

Para Precious Cole otra trabajadora del restaurante, la forma como Freddy’s ha manejado este caso de COVID-19 “ha demostrado que solo les importa el dinero”.

 

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