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Más de 300 padres centroamericanos han pedido a sus hijos como refugiados

Programa beneficia a familias con niños en Honduras, Guatemala y El Salvador

Durham.- Cuando la salvadoreña Ana Pérez emigró a Estados Unidos en busca de un trabajo para mantener a su familia, su hijo menor tenía poco menos de dos años. Casi 15 años después, ella espera poder reunirse pronto con él en Durham, gracias al Programa de Refugiados para Menores de Centroamérica que puso en marcha en diciembre el gobierno federal.

“Ese es mi mayor deseo”, dijo Pérez a Qué Pasa. “Como madre me siento de lo más feliz, poder tener a los hijos con uno es lo máximo que puede haber”.

Pérez es parte de los 329 padres que hasta ahora han solicitado la entrada legal de sus hijos a través del nuevo programa de refugiados, según informó a Qué Pasa Sean Hantak, funcionario del Departamento de Estado (DOS) a cargo del proceso.

Hantak detalló que 247 peticiones corresponden a familias que tienen hijos menores en El Salvador, 70 son de Honduras y sólo 12 de Guatemala.

Para calificar bajo este programa, los menores tienen que ser ciudadanos de Honduras, Guatemala o El Salvador, tener menos de 21 años y ser solteros.

Los padres, biológicos o legales que quieren pedirlos, deben tener “presencia legal” en el país, lo cual incluye a los residentes permanentes, los que tienen Estatus de Protección Temporal (TPS), Acción Diferida (incluído DACA), libertad condicional (parole), Salida Obligatoria Diferida o Suspensión de Remoción.

programa de refugiados

Los menores que son admitidos como refugiados, pueden hacerse residentes permanentes después de un año y ciudadanos luego de cinco años.

Los que no califican como refugiados pueden ser admitidos bajo un permis condicional de dos años, renovables.

Hantak explicó que el proceso es gratuito y sólo se puede hacer a través de organizaciones de reasentamiento de refugiados designadas por el gobierno en Estados Unidos.

“Una una vez que la solicitud es presentada nuestra contraparte en Centroamérica, la OIM (Organización Internacional para la Migración) va a contactar a los niños para agendar una entrevista con ellos”, dijo Hantak quien explicó que al final el Departamento de Seguridad Nacional determina si los menores califican para un estatus de refugiados o el permiso de ingreso condicional.

El proceso incluye una prueba de ADN para comprobar la relación biológica entre los padres y los menores.

“Los padres pagan los costos del examen y su envío pero, cuando tengamos los resultados y verificamos la relación biológica ellos serán reembolsados por su pago”, dijo.

Hantak estimó que todo el proceso puede demorar entre nueve meses y un año, pero que aún no se puede saber con exactitud debido a que la mayoría de solicitudes se encuentran en la etapa de la prueba de ADN que es la que toma más tiempo..

“Es importante que lo hagan lo más antes posible, eso evitará que tarde mucho”, dijo Hantak

El funcionario también subrayó que las familias no necesitan de un abogado para aplicar ya que el proceso sólo puede iniciarse a través de alguna de las agencias de reasentamiento de refugiados, que están más de 180 comunidades y tienen más de 300 oficinas en todo el país.

En Carolina del Norte hay hasta 11 de esas oficinas autorizadas en diversas regiones del estado, entre ellas Church World Services, en Durham, donde Pérez encontró ayuda para solicitar a su hijo que vive en El Salvador.

“Ellos me están ayudando, yo no estoy pagando nada, sólo las pruebas de ADN pero ese dinero me han dicho que es reembolsable”, comentó Pérez quien esta semana tenía previsto ir a un laboratorio autorizado para someterse al exámen genético.

Kelly Carolina Chauvin, asesora de inmigración de Church World Service en Durham dijo que la organización ha sometido hasta ahora siete solicitudes y tres más estaban oendientes de completar la documentación necesaria. Además, tenía 20 personas en lista de espera.

Chauvin instó a la comunidad a no dejarse sorprender ya que el trámite es gratuito.

“Las agencias de reasentamiento de refugiados son las únicas que pueden trabajar en esta aplicación, y nuestro trabajo es gratuito. No debería haber un abogado privado cobrando por esto y eso es importante porque hay mucha desinformación y mantendedido sobre quién puede ayudar con este proceso y no queremos que nadie saque ventaja”, dijo.

Heidi Barbera, manejadora de casos de Lutheran Services, organización de reasentamiento de refugiados ubicada Raleigh, hizo la misma invocación a la comunidad.

“Los abogados no tienen nada que ver con este proceso, ellos pudieran tener algo que hacer al final, cuando el niño ya fue aprobado y está aquí”, dijo Barbera.

BUSQUE AYUDA

En Raleigh
Lutheran Services
(919) 861-2806
(919) 438-7007

En Durham
Church World Service
(919) 680-4310

Más recursos:
www.wrapsnet.org