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La comunidad hispana LGBTQ, más vulnerable ante la violencia sexual

Raleigh.- La violencia sexual es una lacra que afecta a cada grupo demográfico y a cada comunidad, incluidas las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero y queer (LGBTQ). En el Mes de la Concienciación sobre Violencia Sexual, Qué Pasa dedica unos párrafos a la “violencia silenciosa” que afecta a la comunidad LGBTQ hispana de Carolina del Norte. 

La mayoría de la información pública sobre violencia sexual se enfoca en la comunidad heterosexual. Como resultado, los sobrevivientes LGBTQ pueden sentirse “invisibles” y perder la confianza y seguridad a la hora de reportar los casos de violencia sexual. 

“Los casos no se denuncian. Las personas, sobre todo las personas transgénero, no se sienten apoyadas, ni por la familia, ni por la policía, ni por la comunidad”, explica a Qué Pasa, Maria Levy, coordinadora de la Línea de Ayuda en español del Centro de Respuesta de Crisis de Durham. 

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, las personas lesbianas, gays y bisexuales experimentan violencia sexual en tasas similares o más altas que las de los heterosexuales. La Coalición Nacional de Proyectos Contra la Violencia estima que casi uno de cada diez sobrevivientes LGBTQ de violencia en la pareja ha sufrido agresiones sexuales por parte de la otra persona. Además, los estudios sugieren que alrededor de la mitad de las personas transgénero y las mujeres bisexuales experimentarán violencia sexual en algún momento de sus vidas.

Las personas LGBTQ latinas enfrentan altas tasas de estigma y marginación, sobre todo dentro de la comunidad hispana. Esto las hace vulnerables y las expone a un mayor riesgo de sufrir violencia que, a menudo, toma forma de agresión sexual, “especialmente si la persona es indocumentada”. Y es que, cuando la violencia sexual se mezcla con el factor inmigración, la vulnerabilidad de la persona aumenta, según explica a Qué Pasa Álex Córdoba, coordinador de programas de la organización sin fines de lucro, LILA Latinx. “En las relaciones o encuentros en que una de las personas es indocumentada, el agresor tiene el poder de amenazar con denunciar a la otra persona ante inmigración si no se consiente la relación sexual”, dice.  

Sarah Murray, especialista en Servicios y Alcance Comunitario LGBTQ del Centro de Respuesta de Crisis de Durham, coincide con esa afirmación y añade que “hay otras ocasiones en que el agresor amenaza a la víctima con desvelar su orientación sexual y, por miedo, acaba consintiendo el acto sexual”. En estos casos, además, las personas sobrevivientes evitan denunciar el acoso que sufren por miedo a la reacción de su entorno familiar y social. 

“Nuestra cultura es muy diferente. En Latinoamérica, ser parte de la comunidad LGBTQ es ya estigmatizante y cuando las personas reportan crímenes o abusos, usualmente la respuesta que obtienen es que se lo merecen”, indica a este semanario Eliazar Posada, gerente de Participación Comunitaria y Abogacía de El Centro Hispano.

Posada cuenta que, además, muchas familias atribuyen la agresión sexual a un castigo por ser LGBTQ, y esto hace que se sientan más vulnerables y pierdan la confianza a la hora de reportar el caso. “Nuestra comunidad internaliza esas ideas, esos sentimientos y cuando son víctimas de abuso no tienen confianza en el gobierno, en la policía, en la comunidad o entre ellos mismos para reconocer lo que les está pasando”. 

El consentimiento debe ser respetado
Cumplir sexualmente en la relación es algo que la sociedad ha tomado como un deber y no como una opción más de convivencia. Dentro y fuera de las relaciones de pareja, debe de haber consentimiento explícito de ambas partes para llevar a cabo el acto sexual. Pero este no parece ser el caso en la comunidad LGBTQ. De acuerdo con Posada, la violencia sexual se debe, muchas veces, a una falta de respeto hacia el consentimiento a la hora de tener relaciones sexuales. 

“Las personas deben de saber que tienen el derecho a decir que no, pueden estar casadas, pueden ser pareja, novios… si usted no quiere tener relaciones, no quiere llegar a ese punto, diga no. El simple hecho de ser parte de una relación, no le da el derecho a la otra persona de hacer lo que ella quiera con tu cuerpo”, incide Posada. 

Falta educación y recursos
Todos los participantes de este reportaje coinciden en que existe una falta de educación social y de información para que la violencia sexual deje de ser un problema sistemático en la comunidad. “Este tema tiene que dejar de ser tabú. Deberíamos de conversar más, hacer más difusión”, dice Levy. 

Además, “faltan recursos que se puedan ofrecer a la comunidad, necesitamos tener más apoyo y trabajar más unidos” para poder luchar contra la violencia sexual, concluye Córdoba.

El Centro Hispano, Lila Latinx y el Centro de Respuesta de Crisis de Durham son algunas de las organizaciones que ofrecen servicios de apoyo en español a la personas identificadas como LGBTQ sobrevivientes de violencia sexual, así como a la comunidad en general. 

CONTACTO
• Centro de Respuesta de Crisis de Durham: (919) 519-3735
• El Centro Hispano: (919) 697 4635 
 •Lila Latinx: (919) 200 1322