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Familias de soldados hispanos de NC preocupadas por tensiones con Irán

Raleigh.- Las familias de soldados hispanos de Carolina del Norte expresaron su preocupación ante el envío de tropas estadounidenses al Medio Oriente, a medida que avanzan las tensiones entre Estados Unidos e Irán.

Hasta el momento más de 3,500 soldados de la base de Fort Bragg, al este de Carolina del Norte, se pusieron rumbo a Kuwait, desde donde Washington coordina sus operaciones para Irak y Afganistán. 750 de ellos forman parte de la 82 división de infantería paracaidista.

La crisis comenzó el pasado viernes 3 de enero cuando un bombardeo con drones ordenado por el presidente Donald Trump, causó la muerte del comandante iraní Qasem Soleimaní.  El mandatario acusó a Irán de ser “totalmente responsable” de un ataque a la embajada estadounidense en Irak ocurrido el 31 de diciembre.

En respuesta por la muerte de Soleimaní, Irán ha amenazado son vengarse.

Para Héctor Castillo, un veterano de guerra de Carolina del Norte que sirvió al ejército por 24 años y estuvo en Afganistán e Irak, la situación actual lo afecta por partida triple: sus dos hijos y yerno son soldados activos.

“Para mi es algo más personal porque uno de mis hijos de 36 años está ya en Irak y mi preocupación es un poco más grande por él. Tengo también a mi yerno y a mi otro hijo en el servicio militar”, indica Castillo a Qué Pasa. “La posibilidad que ellos tengan que hacer un deployment (despliegue) es una preocupación que existe en toda mi familia”.

Castillo, quien reside en Fayetteville y forma parte de la organización Borinqueneers MC - NC, tiene esperanza que un camino diplomático pueda evitar que la situación llegue hasta un conflicto bélico.

“Estas son crisis que afectan la economía, la bolsa de valores... todo lo que compone el diario vivir de un ciudadano en Estados Unidos. En situaciones como esta se espera que la diplomacia sea una herramienta que se utilice más que la vía militar”, señala. “Hay que tener fe que el uso de la razón va a anteponerse”.

Cuando se presenta un situación de conflicto armado los primeros en ser llamado al despliegue son los soldados activos, después, cuando las circunstancias lo ameritan, los de reserva, luego los inactivos y finalmente la Guardia Nacional.

 

La voz de un soldado

Hace casi cinco años, Dalí Carrillo regresó a su casa en Winston- Salem luego de servir en Afganistán en el Grupo de infantería Régimen 230 de Ten Mountain. A pesar que es considerado actualmente como un soldado inactivo, está dentro del periodo de ocho años establecido por el Ejército para ser llamado a un despliegue.

El posible conflicto bélico con Irán lopreocupa más que antes, pese a ser conciente que su deber es servir a su patria.

“Si crea un sentimiento de preocupación porque yo he vivido lo que es pasar por un combate y es una experiencia que cambia la vida de uno y de sus familias”, afirma a Qué Pasa. “Ahora tengo una hija pequeña y me hace pensar mucho”.

Carrillo, de 27 años, nació en California pero vivió hasta los 11 años en México de donde son originarios sus padres.

En 2012, tras culminar la secundaria se alistó en el “Army” donde sirvió portres años y medio. Durante un poco más de diez meses estuvo en la línea de combate en Afganistán. Luego de culminar su servicio, se inscribió a la universidad para convertirse en terapeuta físico, una carrera que actualmente ejerce.

Pese ha que han pasado varios años desde que regresó de Afganistán, los recuerdos sobre esos meses de combate se presentan como imágenes recientes.

“Fue muy duro... Hasta ahora tengo estrés post traumático. Siempre me siento muy alerta aún cuando las cosas no deben ser así”, dice. “Estar ahí (en combate) te cambia la vida y te la hace apreciarla cuando miras con tus propios ojos lo que está pasando en el mundo”.

Castillo sabe que su familia se vio también afectada mientras estaba en zona de conflicto. “Mi mamá me decía que no podía dormir y a mi esposa le tocó ver mientras hablabamos por Skype cuando nos caían las bombas”.

 

Padres preocupados

Norma Pasilla y Roberto Morales tampoco quieren repetir la sensación de miedo y angustia que los embargó durante mucho tiempo pro su hijo Dalí.

“Lo primero que hicimos cuando vimos la noticia fue llamarlo para saber cuál sería su situación”, dice Morales. “Mi esposa y yo estamos preocupamos por lo que pueda suceder. Otra vez nos vienen los sentimientos de zozobra...”.

Morales recuerda algunos pasajes: “Pasaron muchas cosas cuando él estaba allá. Una vez mientras hablabamos por Skype empezaron a sonar las alarmas y nos dijo ‘los tengo que dejar’... y era porque los estaban atacando... No se pueden imaginar lo que nosotros sentimos”.

 
“Hay que tener fe”

Como un veterano de guerra, Héctor Castillo le pide a las familias de los soldados no perder la fe.

“Hay que confiar que ellos están bien entrenados y que si deben irse van a regresar. Deben tener fe en sus hijos y en el entrenamiento que han recibido”, señala. “De repente mientras dura el proceso de viajar, llegar y entrenar, es posible que se llegue a un acuerdo diplomático”.