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DACA: Tres años cumpliendo sueños

Raleigh.- Tres años después de su puesta en marcha el 15 de junio de 2012, el programa federal de Acción Diferida para Llegados en la Infancia (DACA) sigue transformando las vidas de miles de jóvenes indocumentados en todo el país.

Los mexicanos Luis Cruz y Jazmin Mendoza son parte de los 26,249 inmigrantes que en Carolina del Norte obtuvieron un permiso de trabajo y la suspensión temporal de sus deportaciones en todo el país gracias e ese programa que ha beneficiado a casi 749 mil en todo el país, según estadísticas del Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS).

Y sus historias son el mejor ejemplo del éxito de un programa que no ha podido ampliarse a más jóvenes indocumentados, debido a una orden judicial que bloqueó la acción ejecutiva  anunciada en noviembre por el presidente Barack Obama.

“Antes de tener DACA yo tenía dudas,  no estaba seguro de lograr un buen future en los Estados Unidos”, dijo a Qué Pasa Cruz, de 28 años.

“Gracias a DACA, ahora tengo un buen trabajo, ayudo a mi familia y mi  comunidad y estoy estudiando una maestría en NC State”, agregó Cruz, quien llegó de Oaxaca a Clinton cuando tenía 4 años.

Cruz creció en una familia de trabajadores agrícolas. Sus padres trabajaron durante años en los campos de cultivo, él mismo lo hizo durante los veranos para ayudar a la familia. Ahora, como empleado de la Extensión Cooperativa de la Universidad NC State, trabaja en favor de los agricultores en el condado Sampson.

“Sé todo lo que ellos han sufrido, los químicos, el calor, todo eso. Y me da gusto poder ayudarlos ahora”, comentó Cruz que logró romper el ciclo de la pobreza gracias a la educación y a DACA.

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“Mis padres sufrían en los veranos y no teníamos educación. Mi sueño era echarle ganas al estudio para salir del campo, de la pobreza y mejorar mi vida y la de mis padres”. contó.

Con mucho esfuerzo, Cruz logró graduarse como psicólogo en la Universidad de Fayetteville, pero debido a su estatus migratorio no habría logrado su empleo actual de no haber sido por DACA.

“Después de que apliqué para DACA, me sentí parte de la comunidad y ese fue un día muy alegre para  mi y mi familia porque siempre quise tener un trabajo  diferente y DACA me dejó cumplir ese sueño”. dijo.

Jasmin Mendoza, de 20 años y originaria de la ciudad de México, tiene una historia similar. Tenía ocho años cuando llegó de México con sus padres y se estableció en Siler City, en el condado Chatam.

Sus padres trabajaron en las granjas de pollos para que ella y sus hermanos pudieran ir a estudiar, pero a pesar del esfuerzo ello no habría sido posible sin la Acción Diferida.

“DACA ha sido una puerta a mejores oportunidades para mi. Me ayudó a tener una licencia para poder conducir y mejorar el bienestar de mi familia, también poder trabajar durante el año escolar para pagarme la universidad y ayudar a mis padres”, dijo Mendoza que tenía 18 años cuando aplicó para el programa federal, recién gradiada de la preparatoria.

Para entonces ella ya estaba inscrita en Meredith College, una escuela superior privada, pero su futuro era muy incierto por falta de dinero.
“Empezar a estudiar sin documentos, fue muy frustrante. No sabía si iba a poder regresar. Cada día decía, ‘hoy lo pude pagar, pero ¿mañana podré?’. DACA me dio esa confianza para trabajar y poder mantenerme por mi misma”, dijo.

Ahora Mendoza trabaja durante el otoño en Meredith College y en los veranos como tutora de niños a quienes les ayuda a mejorar su lectura. De esa forma, además de varias becas que ha recibido, puede costear su educación y sueña con graduarse de la escuela de comunicaciones.

“Mi sueño es hacer una maestría y desarrollar programas que ayuden a la comunidad”, dijo Mendoza quien es la primera de su familia en asistir a la universidad.

Tanto Cruz como Mendoza también destacaron que gracias a DACA ellos han podido aliviar el temor de sus padres a conducir, ya que ellos sí tienen licencia y se encargan de transportar a sus familias.

“Mis padres ya no tienen que pagar tantas multas por manejar sin licencia, esto ha traído mucha tranquilidad a mi familia”, dijo Mendoza. “DACA nos ha ayudado no sólo a nosotros, sino también a nuestras familias”, dijo Cruz.

Aún hay muchos que no han aplicado
Los dos jóvenes participaron de una conferencia convocada por el Consulado General de México en Raleigh, para conmemorar los tres años del programa de DACA.
El cónsul general, Javier Díaz de León, destacó que el 77 por ciento de los jóvenes beneficiaros del programa federal son mexicanos.

Sin embargo, advirtió que aún hay muchos otros jóvenes que no han tomado ventaja del programa debido a falta de información o recursos económicos.

“Todavía hay un número importante de jóvenes que no se han beneficiado. Alrededor de 1 de cada 2 jovenes mexicaos que podrían calificar para DACA, aun no lo han hecho”, dijo Díaz de León al destacar que Carolina del Norte ocupa el séptimo lugar entre los estados con mayor número de beneficiarios.

El cónsul recordó que el gobierno mexicano, a través de toda su red consular en Estados Unidos, está disponible para apoyar a los jóvenes en su proceso de aplicar por DACA.

“En los últimos dos años, el consulado ha entregado $25 mil en ayudas económicas a jóvenes para aplicar a DACA. La idea es que nadie se quede sin aplicar por falta de dinero”, dijo el cónsul.

Además, el consulado se ha asociado con diversas organizaciones para llevar la información sobre DACA a la comunidad, destacó.

Juvencio Rocha, presidente de la Asociación de Mexicanos de Carolina del Norte (Amexcan), dijo que ese es el gran reto que afrontan las organizaciones.

“Todavía nos falta mucho trabajo por hacer por todos esos jóvenes que no han aplicado. Y  en el caso de Carolina del Norte es un reto enorme, porque es muy rural y tenemos que trabajar llevar la información a esos lugares”, dijo Rocha.