La fórmula hispana es sencilla
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- Created on 25 June 2012
Por más esfuerzos que hagan para convencer al electorado de lo que a ellos les parece, no lo van a lograr: la gran crisis económica la crearon ellos y el Presidente George Bush, no Barack Obama y los demócratas, que llevan casi cuatro años tratando de recomponerla, sin muchos resultados.
Como escribió un analista: “Obama no causó la crisis, pero sus medidas no han logrado sanar por completo la economía: el desempleo se ubica en el 8,2 % -el 11 % entre hispanos-, el crecimiento económico se ha ralentizado, y en muchas zonas, incluido un estado clave como Florida, el precio de las casas sigue a la baja”.
Pero es que la profundidad de la crisis fue de tal magnitud, que pasarán aún varios años, antes de que se encuentre el camino hacia las soluciones, es decir, se necesita por lo menos otro gobierno de Obama, para que el país pueda comenzar a respirar tranquilo de nuevo.
Y, ¿cómo hacer para que ese objetivo se logre? Sencillo: respaldando de manera masiva al Presidente en las elecciones de noviembre.
Pero, esto, precisamente, es lo que intentan evitar los republicanos, argumentando que además de no haber cumplido con su promesa migratoria, durante el mandato de Obama los hispanos han registrado más desempleo y pobreza.
Esto aparentemente es cierto, pero la realidad tiene detrás a los políticos republicanos que se han encargado de perseguir a los inmigrantes hispanos irregulares, y de generarles todo tipo de problemas, hasta el punto de que miles de ellos ya ni siquiera pueden obtener dinero para comer.
A raíz de las crisis inmobiliaria y financiera tras la recesión de 2007, la tasa de ejecuciones hipotecarias entre los hispanos se sitúa en el 11,9 %, en comparación con el 9,8 % de los negros y el 5 % de los blancos.
Una razón de mucho peso para que el electorado hispano respalde de manera masiva a Obama y al partido Demócrata es el hecho de que, por primera vez en la historia, este último año fiscal, la principal cifra de inmigrantes no fue hispana sino asiática.
Esto puede llevar al gobierno a desviar su atención hacia los intereses de los nuevos inmigrantes, que al menos llegan sin los problemas migratorios de los hispanos. En ese orden de ideas, la reforma migratoria podría diluirse y aplazarse, e incluso hacerse no necesaria.
En su primera campaña, Obama se comprometió con los hispanos a que haría todo lo posible por reformar la ley de inmigración, y lo hizo, pero el resultado final lo frustraron los legisladores republicanos, que se opusieron de manera masiva a que el Congreso produjera esa reforma.
Pues, en pago, de esa misma manera masiva deben los hispanos oponerse ahora a las aspiraciones de Mitt Romney de ser Presidente, y a las de los republicanos de volver a dirigir el país. Con lo que hicieron en el gobierno de Bush es más que suficiente para saber que ellos son el comienzo del camino del desastre.
Obama no puede sólo lograr la reforma migratoria. Pero, aún así, suspendió las deportaciones de centenares de miles de jóvenes hispanos sin estatus migratorio definido, en medida que Romney y los republicanos critican con todo furor. Romney, incluso, dijo que si gana borrará para siempre todo lo que tenga que ver con el Dream Act.
Él y quienes piensan y actúan como él ignoran que quien está en contra de un inmigrante irregular está en contra de los hispanos, y en los actuales momentos Romney y los republicanos son los peores enemigos de los inmigrantes.
Así, ¿habrá algún votante hispano que respaldo al enemigo de su hermano o de su primo o de su sobrino?
Claro que no. De ninguna manera.













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