Otra infamia de la guerra
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- Created on 04 June 2012
- Written by Orlando Gamboa
“Los hispanos pueden estar orgullosos de su historia y su legado durante uno de los momentos más decisivos de nuestra nación (la Guerra Civil, que destruyó a EU hace 150 años”.
Así lo dice David Vela, director regional para el sureste del Servicio de Parques y Jardines, en relación con el libro “Hispanos y la Guerra Civil: del campo de batalla al frente en el hogar”, recién publicado por la entidad.
Aunque ningún hombre debe sentirse orgulloso de la guerra, y menos de una de carácter interno en un país, el libro permite hacer referencia a un asunto que olvidan quienes buscan que el extranjero se vaya: los soldados hispanos en el Ejército de Estados Unidos.
El hispano ha peleado mejor que ninguno otro en todas las guerras de EU, incluida, desde luego, la de Independencia contra los británicos, hasta el punto de que, según el propio gobierno, hay en este momento un millón 138,179 veteranos hispanos vivos.
Y, de acuerdo con el Departamento de Defensa, los hispanos son el grupo étnico que ha recibido más medallas Corazón Púrpura, máxima condecoración de las Fuerzas Armadas estadounidenses.
Y, muchos de esos veteranos y de esos héroes, y de los que murieron por Estados Unidos, que fueron a combatir por la promesa que alguien les hizo a nombre del gobierno y que nadie les cumplió: la de que tendrían un estatus migratorio ellos y sus familias.
Y si de estas promesas incumplidas, que para el caso son mentiras infames, oficialmente nadie se acuerda, qué van a tener en cuenta los radicales, los xenófobos, los racistas y otros, cuyo único sentimiento hacia el hispano es el odio profundo.
Mentirle a alguien para que pelee y de la vida por uno, a cambio de cualquier dádiva, e incumplirle, por la razón que sea, es una infamia que, en el caso de EU, empequeñece sus grandezas.
Cinco años después, no es claro lo que ocurrió con Álex Jiménez, ni con Yaderlín, su esposa dominicana. Como soldado, él fue a Irak y desapareció el 12 de mayo de 2007, cuando su unidad fue atacada por insurgentes musulmanes cerca del río Éufrates.
Los documentos de Jiménez fueron hallados en una casa de al-Qaida junto con videograbadoras, computadores y armas, y un grupo cercano a los terroristas dijo en un video en internet que el soldado fue muerto y enterrado, y mostró la identificación.
De quien menos se sabe es de su esposa Yaderlín, para quien el soldado pidió tarjeta de residente.
En 2007, el abogado de la pareja, Matthew Kolken, dijo que ella ingresó ilegalmente a EU. La solicitud de Jiménez para que su esposa recibiera la residencia puso en conocimiento al gobierno de la situación de ella.
Kolken dijo que Yaderlín no estaría en condiciones de recibir la residencia en circunstancias normales, pero que buscaba conseguirle una dispensa por privación. Si tuviera que salir de EU, tendría que esperar 10 años para volver a hacer el trámite.
“No puedo imaginarme una injusticia más grande que esa, la de deportar a la esposa de alguien que está peleando y posiblemente muriendo por nuestro país”, dijo Kolken.
Sin embargo, el caso de Yaderlín no es único. Hace cuatro años, un periódico dijo que sólo en Houston había siete casos de soldados hispanos muertos en Irak y Afganistán a cuyas familias les habían negado los documentos, y que en la misma situación había cerca de 245 casos de soldados hispanos que aún combatían.
Otro detalle llamativo de los soldados hispanos es que están entre los más jóvenes del Ejército. Se trata de muchachos que, en busca de ayudar a su familia, no dudan en ir a morir, mientras sus amigos blancos van a la universidad a prepararse.
De estos asuntos nadie se acuerda cuando azuzan a los policías a que busquen, acosen, persigan y cacen a los hispanos inmigrantes irregulares y los deporten a las patadas. ¡Qué conveniente falta de memoria de los radicales, xenófobos y racistas, y de los republicanos, que declararon las últimas guerras!













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